Hola a todas.
Creo que escribo esto en parte para desahogarme y en parte para poner en orden mis ideas, así que lo siento si el texto acaba siendo un poquito largo.
Conozco a mi marido desde que éramos adolescentes. En aquel tiempo, siendo solo amigos, conocí a su madre. A decir verdad, todo mi grupo de amigos la conocía por su «mal genio». Después de muchos años, el que es ahora mi marido y yo empezamos a salir, y fue ahí cuando me di cuenta hasta qué punto esta señora estaba metida —incrustada— en la vida de sus hijos.
No me refiero a estar presente como cualquier madre, sino a niveles controladores y mezquinos, llegando a dictar lo que teníamos que comprar para comer, a qué hora debíamos hacer la compra, qué tipo de sábanas usar… y así una interminable lista de cosas, estando ya independizados y viviendo juntos.
Yo partía ya con problemas de ansiedad, y esto solo los acentuaba, porque no me atrevía a pararle los pies o ponerle límites. Siempre me ha costado, y soy consciente de que es un problema que arrastraba de antes.
Hablé con mi pareja. Él tenía normalizada la situación, pero le expliqué que para mí resultaba intrusivo ese tipo de mandatos en nuestra vida privada, y le pedí que por favor hablase con ella sobre poner límites. (Ahora, después de ir a terapia, sé que es algo que deberíamos haber hecho los dos juntos.) Y ahí la cosa empeoró.
Se volvió contra mí (porque manipulaba a su hijo) y contra él, porque «ya no la quería». Me dio pena. Al fin y al cabo, es su madre, y no quería ponerle en el compromiso de discutir por mí.
Y así pasaron años. Hasta que un día, en terapia, hablamos sobre el narcisismo y sus características… y fue como escuchar una descripción de mi suegra de boca de otra persona.
Aprendí a tratarla: sabía que si hacía girar la conversación en torno a ella, no le llevaba la contraria y la dejaba ser el centro de atención, no iba a tener problemas. Preferí eso antes que tener un enfrentamiento que iba a acabar con mi marido como daño colateral, porque si discutía con su madre, ella lo pagaba con él: dejándole de hablar, diciéndole que ya no era de su familia, aunque él no tuviera nada que ver en la discusión.
Llegó el momento en el que decidimos casarnos. Y no sé si fueron los nervios de la boda, el estrés o todo lo que venía aguantando, pero reventé.
Reventé cuando invitó a gente a mi boda sin mi consentimiento.
Reventé cuando decidió que el fotógrafo estaba allí para hacerle fotos con la gente que ella había invitado.
Reventé cuando se pasó toda la boda con cara de estar oliendo mierda porque no se hizo como ella quiso.
Criticó todo: desde el vestido hasta el ramo, pasando por el maquillaje, delante de todo el mundo. Criticó los regalos que nos hicieron nuestros amigos delante de ellos. Le dijo a una amiga que se iba a casar pronto que no lo hiciera, que luego se iba a arrepentir. Nos echó en cara que se había manchado el vestido por culpa de lo que pusimos en el menú. Y cuando un amigo nos dijo que la comida estaba buenísima, ahí estaba ella para decir que seguro que dentro de unos años la gente diría que era una mierda.
Y así un larguísimo etcétera.
Me jodió la boda. Aunque hubo muchas cosas bonitas que me encantaron, ella era una mancha que estropeaba todo.
Entonces vi claro que mi relación con ella y la relación que mi marido tuviese con ella eran dos cosas muy diferentes. Que si él quería tener a una persona así en su vida, adelante, pero yo no. Y que si mis decisiones afectaban a su relación madre-hijo, no era culpa mía: era la forma de manipularnos que tenía mi suegra.
Así que le retiré la palabra. De la noche a la mañana. Dejé claro a mi marido que no quería saber nada más de ella.
Por decisión propia, él empezó a acudir a terapia porque no podía más con su madre, y desde entonces llevan meses sin hablarse.
Ella se queja de lo sola que está, de que su hijo la ha abandonado, y que yo soy una víbora que le ha llenado la cabeza de cosas raras. Tampoco hace nada por hablar con nosotros, pero prohíbe al padre hacer cosas con su hijo, habla mal de él al hermano para que también lo deje de lado… Todo para que mi marido se vea solo y vuelva a ella.
Me da pena ver cómo se destroza una familia por su culpa y por la incapacidad del resto para plantarle cara.
Gracias por leer este desahogo.
