Me pesa la vida, cada mañana cuando me suena el despertador se me hace un mundo levantarme y vestirme.
Primer momento del día que me enfrenta a que en estos últimos 9 meses he vuelto a engordar 20 kgs.
Miro la ropa mientras pienso si no seré una de esas personas que está embarazada y no tiene síntomas ¿de verdad me he vuelto a hinchar así sola?.
Estoy agotada, cojo lo primero y más ancho que veo y desayuno mi tostada integral con tomate y jamón serrano y mi té.
Salgo de casa y me paso el día intentando no llamar la atención pero, acertadamente o no, me siento observada. Es difícil no hacer ruido cuando te sientes como un elefante en una cacharrería.
Cada comida es una lucha contra mi peso, los platos no se dividen en colores, ni en ingredientes, sino en qué engorda más y menos. Hago todo lo que debería hacer, como todo lo que debería comer, entreno 3-4 días a la semana. Pero cuando llego por la noche a casa y me enfrento a ese momento de soledad…no lo puedo evitar, mi amigo atracón está conmigo. Cómo no va a estar si es uno de mis amigos más fieles. Lleva conmigo muchos años y viene muy a menudo (unas épocas más que otras). Mi peso nunca ha sido constante (he subido y bajado innumerables veces) pero él siempre me ha acompañado, así como mi otro amigo malestar, porque pesase lo que pesase nunca me ha parecido suficientemente poco, por duro que sea nunca, desde que tengo memoria, me he sentido bien con mi físico.
Es algo auntomático, vuelvo del gimnasio pensando en que me voy a comprar. Lo compro casi con nervios, siempre comentando a la cajera que se lo voy a llevar a alguien. Subo a casa, me siento en el sofá y siento ese efímero momento de paz, de felicidad, de desconxión cuando empiezo a comer. Dura los primero bocados, tarda poco en aparecer la culpa, la tristeza, la rabia, el dolor de estómago. El ¿por qué hago esto otra vez?se supone que empezaba hoy a cuidarme, luego no me cabe nada, me voy a pesar en unos días y habré engordado otra vez, eres una inútil, no tienes fuerza de voluntad, tocina, bueno total ya….mañana si que si empiezo.
Hay días que no viene a visitarme, otros que viene al final de mi rutina, otros que las fuerzas me fallan antes y cancelo cosas por estar a solas con ÉL. Le digo a mis amigas que he quedado con mi novio y viceversa y luego para la cena nunca tengo hambre…comes muy poco me decían, es que soy de metabolismo lento solía contestar hasta que dejé de esconderme.
Hace un tiempo miro a mi amigo atracón de cara, aún no he encontrado la forma de dejarlo pero esto en ello, le he puesto nombre y se lo he dicho a los mios que me apoyan infinitamente. Pero no terminan de entenderlo…¿Cómo no puedes quererte?¿Por qué te juzgas por el físico cuando a nadie más le juszgas por eso? es difícil de contestarles…sobre todo cuando tu peso te avergüenza de tal manera que te cuesta levantarte, ir a trabajar, hacer un plan con tus amigas/novio, tener relaciones, conocer gente nueva…no quieres que nadie te vea «así»…¿Por qué? Porque mañana empiezas y seguro que en unos meses has perdido todo lo que te sobra y todo te irá muchísimo mejor. Y así vas dejando la vida pasar, entre atracón y atracón esperando ese momento que nunca llega para empezar a vivir.
Y es agotador, amigas, agotador.