Ayer cené con unas amigas y no sabéis la falta que me hacía. Dos horas sin pensar en la carga mental, en la lista infinita de cosas pendientes y en por qué siempre soy yo la que se tiene que acordar de todo en casa. El mes de diciembre es matador para las madres, se te junta el festival de Navidad con la recogida de juguetes con la cena de empresa y la gripe A, la auténtica gozadera.
El caso.
Estábamos en pleno debate sobre divorcios, citas de Tinder y follamigos cuando de repente se nos acercan unos chavales de la mesa de al lado. Muchachitos tiernos con barba de tres pelos y cara de que cuando nacieron ya había wifi en el hospital.
Yo pensé: mira qué monos, igual vienen a ligar con maduritas. JA.
Nos sueltan muy serios:
“Hola buenas, ¿tenéis terea guapas?”
Silencio.
Miradas cruzadas.
Cerebros reiniciándose.
“Tarea?”, dice una.
“Perdona, ¿qué?”, dice otra.
Yo directamente sentí cómo desde algún lado me estaban dando automáticamente el carnet de boomer.
Debimos poner tal cara que los chavales se partieron la caja y remataron con un “nada nada, se ve que no tenéis” y se fueron tan tranquilos.
Obviamente nos faltó tiempo para sacar el móvil y consultar a nuestro dios Google. Resulta que la MALDITA TEREA es lo que fuman ahora los jovenzuelos. Una movida de sabores que le meten a los vapers.
Pues claro que no tengo terea hijo. Tengo ibuprofeno, tengo protector solar 50, un omeprazol y toallitas Dodot. Pero justo Terea hoy no me queda. Que yo soy de la generación que compraba pitis sueltos en el kiosko de la Alameda. ¿Terea? ¿Pero qué me estás contando? JAJA.
Igual aquí estáis todas muy puestas y sabíais lo que era pero yo ayer aprendí algo nuevo XD
