Hoy os traigo un final feliz.
Hoy siento, por primera vez en años, que ya no duele. Hoy entiendo que todo sucede por una razón, que la vida es sabia y me conoce mucho mejor de lo que yo me conozco a mí misma.
Hoy me miro y veo a una mujer fuerte, capaz, sabia, resiliente, compasiva, PRECIOSA. Hoy sé que debo exigir nada menos de lo que merezco, que es EL MUNDO.

Hoy decido abandonar definitivamente el rol de víctima, que me hace pequeñita e insignificante, y tomar las riendas de mi vida. Hoy me responsabilizo de mis decisiones, de mis elecciones, de mis actos, de lo que permito y de los límites que me corresponde a mí marcar.
Hoy abro el alma, el corazón y los brazos porque ya no tengo miedo.
Hoy salgo de casa con zapatillas blancas que a todas luces son taconazos de aguja rojos de 30 cm.
Hoy me ha escrito. Hoy he borrado el mensaje sin leerlo y he seguido con mi vida.
Hoy os traigo un principio.