Es muy difícil ponerle ese nombre a lo que ocurrió, es admitir que fuiste víctima, es recordar el dolor, la angustia y la ansiedad.
Yo lo enterré en el fondo de mi mente durante años, como si no hubiera existido, no me acordaba. Y un día cualquiera, mientras estaba jugando tranquilamente a un videojuego, ese recuerdo se me desbloqueó de la mente y rompí a llorar. Entonces empecé a desenterrar recuerdos y recuerdos. Por suerte, tenía a mi mejor amiga, a la que se lo contaba todo y se lo conté a ella, TODO, con pelos y señales. Y durante años solo ella lo sabía.
En mi caso mi violador era mi novio y era recurrente.
Un día, años después, tuve una pareja que era muy buen chico, y en uno de los momentos de intimidad que fuimos a tener relaciones me dijo «si no te apetece, no importa, no tenemos porqué hacerlo», y esa frase caló muchísimo, porque para mí hasta entonces, el sexo no era algo que yo hiciera porque me apeteciera, lo hacía porque «el hombre» lo necesitaba y yo tenía que cumplir, me apeteciese o no, me gustare o no, me doliera o no. Y ese punto fue como «espera, que a él le importa cómo yo me sienta, que importa si a mi me apetece». Y fue a partir de entonces cuando empecé a decir NO cuando no quería, a aprender a respetarme, a aprender a disfrutar del sexo con mi pareja…
Son muchos años de deconstrucción y de recapacitar sobre tu vida.
Asimilé que eso me había pasado, pero eso no me definía, ha sido una experiencia en mi vida que ha ocurrido y a día de hoy soy quien soy gracias o a pesar de ello.
Cuando lo asimilé y acepté que no era una vergüenza para mi, la vergüenza es de la persona que me hizo aquello.
Un día contacté con él y le solté todo lo que llevaba dentro. Él ni siquiera era consciente de que me había estado violando sistemáticamente y te juro que no entiendo cómo no le parecía una violación cuando me hacía daño y me obligaba a aguantarme las lágrimas.
A día de hoy, aquella maldita experiencia forma parte de mí. Con el tiempo, cuando empecé a asimilarlo, lo conté a mis amigos cercanos. A mi pareja actual también se lo conté. No me da vergüenza, y no me da vergüenza porque no fue culpa mía. El desgraciado es él.
Con el tiempo, si te apetece, puedes contarlo y soltarlo, solo si tú quieres. Somos muchísimas las mujeres que hemos pasado por abusos y violaciones, es un tema muy tabú, y estoy convencida de que el 60% de las mujeres que te rodean tendrán experiencias similares a las nuestras. Parece algo de ciencia ficción, pero en realidad el abuso y la violación es algo muy común, demasiado común.
Te mando un abrazo desde aquí <3
Eres muy fuerte solo por el hecho de haberlo compartido con nosotras.