(Testimonio real de una seguidora enviado al mail)
Creo que si hay una expresión que ha acompañado mi vida es “Si quieres hacer reír a dios cuéntale tus planes” porque te juro que cualquiera diría que el universo tiene algo personal contra mí.
Cuando era joven tenia mi vida planeada al dedillo, terminaría el instituto, iría a la universidad, conocería a alguien, viajaríamos juntos, nos casaríamos y quien sabe, quizás formaríamos una familia. Ese era el orden que todo mi entorno me había inculcado y prácticamente eras un fracasado si te salías de él.
Yo crecí con esa idea en la cabeza, pero los planes que el destino tenia preparado para mi eran bastante diferentes. Tanto que por problemas familiares tuve que ponerme a trabajar al terminar el instituto y, aunque no era mi profesión de ensueño, me permitió estabilizarme laboralmente y formar una familia.
Pero como siempre tuve la espinita clavada cuando tuve la oportunidad me matriculé en una carrera. Y a mis 40 años me planté el primer día de clase rodeada de mis compañeros de 18.

Los primeros meses me sentía un poco fuera de lugar y sorprendentemente no era por la edad. Tenía que hacer muchos trabajos en grupo y mis cargas familiares no eran las ideales para dedicar tardes enteras a resumir el proceso de globalización. Pero gracias a estos trabajos empecé a conocer a mis compañeros, sus puntos de vista y también sus preocupaciones. Descubrí que igual que yo, también había gente que era madre/padre, que trabajaban mientras estudiaban o tenían problemas personales, que hacían más dura la experiencia. Pude ver de una forma realista la universidad, sin las expectativas de peli americana que tenía montada en la cabeza. Y, además, me sirvió para quitarme esa presión de “quemar etapas” porque me di cuenta de que cada uno consigue las cosas a su ritmo y no hay una edad correcta. Además, elegir qué estudiar siendo adulto tiene otras ventajas como tener las ideas más claras de lo que quieres en tu vida, algo de lo que yo tardé bastante tiempo en darme cuenta.
Por eso, si estás en una situación parecida anímate a dar el paso, porque es más difícil arrepentirte de las cosas que no haces.
Barby.