Aunque con el título ya os podáis imaginar por dónde van los tiros, os cuento un poco, porque necesito ayuda, pero también que entendáis mi valoración de la situación.
Mi familia materna siempre fue de clase obrera, luchadores a más no poder, y mis abuelos pelearon mucho para conseguir todo lo que han tenido a lo largo de su vida.
Cuando mi abuelo se jubiló, dejaron la casa donde habían creado una familia, para volver a su tierra, cerca de los suyos, ya que se habían tenido que ir a otra comunidad autónoma cuando se casaron. No fue fácil para ellos, de hecho, desde que vendieron su casa por cuatro duros, como quien dice, se vieron unos meses sin casa propia y tuvieron que alojarse en una casa medio en ruinas que tenían unos familiares, porque no querían molestar en casa de nadie, ni de sus hijas, ellos siempre tan suyos que querían salir adelante solo por sus medios.
Por fin consiguieron comprar una casa con los ahorros que tenían, y se instalaron allí por las mismas fechas en que nací yo (a 500 km de su nuevo hogar), así que fueron unos inicios ajetreados entre dos tierras, su casa y la casa de mis padres.
Yo nunca conocí la casa donde nació mi madre, cosa que me da mucha pena, porque siempre habla de ella con muchísimo cariño, por haberla construido mis abuelos con sus propias manos. Así que su última casa es donde se creó de nuevo el hogar familiar, con sus dificultades y grandes recuerdos.
Como nosotros vivimos a 500 km, siempre pasábamos las vacaciones de navidad, semana santa y verano con ellos allí, en medio de la naturaleza. Ellos me enseñaron a querer aún más fuerte por no tenerlos cerca, a mantener el contacto constante desde la distancia (con cartas, llamadas, regalos mutuos acumulados durante meses hasta que nos viésemos…), a valorar la naturaleza con los largos paseos que me regalaban, su amor por el huerto y los animales (la única manera de subsistir en su época), y sobre todo a sentirme de la tierra de mi familia aunque yo naciera fuera. Esto es importante, porque desde pequeña yo siempre decía que era madrileña de nacimiento pero con mi corazón siempre en tierra gallega, y así sigue siendo y será, de hecho mi sueño desde pequeña siempre fue poder trasladarme allí para vivir hasta que me muera.

Hace poco más de una década mi abuelo falleció repentinamente por un accidente, y mi abuela siguió viviendo sola (con mis tíos cerca). Pero pasados unos años los inviernos se le hacían muy pesados así que los pasaba en casa de mis padres hasta que llegaba el buen tiempo y volvía a su tierra.
Desde antes de la pandemia, su cabeza empezó a fallar por culpa de la demencia, y ambas partes de la familia nos empezamos a hacer cargo de ella, pero por un tropiezo tonto tuvo una lesión, la cual se intentó operar, pero no se pudo porque su corazón no resistía la anestesia, así que por falta de medios en nuestras casas no nos quedó más remedio que ingresarla en una residencia, con todo el dolor de nuestro corazón, porque en nuestra familia somos de los de cuidar a los nuestros sea como sea en casa hasta el final, pero no podíamos.
Pese a todo, ahí ha estado luchando como la guerrera que es, aguantando contra viento y marea, aunque todos sabemos que por desgracia ya no le queda mucho más camino que recorrer, la demencia ya casi ha arrasado con ella.
Esta situación a mí me ha destrozado emocionalmente, porque es un desgaste muy grande, con sus sustos por ingresos hospitalarios, sus viajes repentinos con el corazón en un puño durante horas, por pensar que no la tengo cerca por esos 500 km que tenemos de por medio, porque por trabajo no puedo verla tanto como quisiera. Pero a todo esto sumémosle las conversaciones inevitables que se han tenido que tratar en familia sobre qué vamos a hacer cuando ya no esté ella. Su casa, sus recuerdos, las decisiones que habrá que tomar.
Y aquí viene el meollo, nosotros no somos personas de querer herencias, somos humildes y así seguiremos siendo. Pero hay algo que me causa mucho dolor y es perder lo que mis abuelos consiguieron con sus últimos esfuerzos, el sitio donde creé casi la totalidad de mis recuerdos con ellos, mis tíos y mi primo. No va a haber peleas, simplemente nadie cree que merezca la pena mantener la casa, mis tíos viven cerca y mis padres cuando ya no esté ella no van a querer ir tan a menudo, la razón de esos viajes eran mis abuelos, y tener una casa vacía a día de hoy, es desde arriesgado hasta absurdo.
A mí me han ofrecido ya en varias ocasiones que la aproveche, incluso cuando he estado sin trabajo me han dicho que probase suerte allí, para empezar de cero, que saben que podría volver a explotar el huerto como aprendí de mis abuelos y poder darle la vida que tenía antes esa casa. Que ese sería el único motivo por el que mantendrían la casa, porque lógicamente no queremos una «casa de vacaciones», ese no es el significado de esa casa.
Yo quisiera mantenerla, por todo lo que es para mí, creo que es a lo único material (pero a la vez emocional) a lo que me he aferrado en la vida, pero no sé ni cómo ni qué hacer.
Mi pareja tiene a su familia en Madrid y su abuela tiene muchos problemas de salud a menudo, y no quiero que el sufra la distancia que he tenido que sufrir yo con mis abuelos. Yo no sé si encontraría trabajo fácilmente y para mí eso sería primordial, aunque mi chico si podría pedir un traslado sin problema. Tampoco tenemos prácticamente ahorros, no por derrochadores, si no por las circunstancias de la vida (mi perfil laboral hasta hace poco me ha dado muchas horas de trabajo pero de manera muy precaria, por horas, con meses de más trabajo que otros, tener que ahorrar para los meses flojos..). Y mis padres cada vez son, más mayores y no quisiera tenerlos lejos, porque he visto como mi madre ha sufrido toda la vida con ello al irse tan lejos de los suyos.
Vamos, que no sé si habré expresado bien mi preocupación, y habrá quien lo vea una tontería, como habrá quien no, pero espero que me entendáis y me podáis dar vuestro punto de vista, pero respetuoso por favor, esto es algo muy duro para mí, y de verdad que lo es desde la parte emocional, no desde lo material, esa casa no es dinero, son recuerdos, es esfuerzo y es amor, mucho amor.
No sé cómo podría tomar decisiones al respecto y es algo que me ronda la cabeza desde hace meses. Y para que entendáis que no es algo económico, no sería capaz ni de alquilar esa casa, ni cosas así, esa no es una opción.
Gracias por leerme y ojalá pueda recibir diferentes puntos de vista que me puedan ayudar, no sé si alguna persona más se ha visto en esta situación anteriormente.