Soy la contradicción hecha en persona: de las que tiene días en los que no me puedo creer lo bien que me estoy socializando con las personas desde el primer minuto que digo un «Buenos días» al conductor del bus de las 7h (que son pocos); y otros días, en los que salgo de casa con una frustración enorme por las personas en general, por quitarme la ilusión, porque debes ser extrovertida para que te entiendan, porque son incapaces de intentar leer tus gestos, intentar conocerte en general! Al igual que en otros conceptos, en otros valores, en ideologías, soy un tono gris entre la decisión entre blanco o negro. No soy una «mente cuadrada», con ello no quiero decir que no sepa lo que quiero en mi vida.
Mi situación es la siguiente: vivo en un pueblo, pero voy a la universidad en el centro de Madrid. Procuro estar el mayor tiempo posible en Madrid, porque mi pueblo natal me satura. La mayor parte de las personas de aquí tienen ya sus grupos hechos desde el colegio y corresponden, en su mayoría, con el mismo perfil, el cual no coinciden conmigo. En todos los grupos aunque tengas 25 años (que en teoría ya eres adulto, no?) es habitual los feos tipo: «si quieres salir, llámanos» pero no tienen la iniciativa para avisar antes y ya se encargan de quedar entre ellos, es decir, no hay preocupación por los demás, no existen lazos de amistad, solo apariencias, el afán de tener a gente con quien salir para subir Stories a Instagram. El afán de salir a pubs de moda, en vez de beber unas cañas de risas. En fin, no existen las ganas de conocer.
Mis amigas son todo lo contrario, somos muy diferentes entre nosotras, pero es lo que hace especial al grupo. El problema es que al terminar la universidad cada una quiere volar a diferentes destinos.
¿Alguien en Madrid, en la Tierra, que comprenda o haya tenido esta situación? Gracias por leerme :)
Una pequeña Alien.