No sé si soy la única que se ha parado a reflexionar sobre esto, pero, no os da la sensación de que, cada vez, ¿la gente se está volviendo más cruel y deshumanizada?
Esta reflexión viene porque, desde hace ya algunos años, tras el crecimiento del uso de las redes sociales, me doy cuenta de que, la gente, está perdiendo los escrúpulos, la empatía y el respeto de una forma sin precedentes.
Yo puedo comprender que, al leer una noticia no estés de acuerdo o que haya algún personaje público o conocido que no te guste, o que alguien haga algo que te enfade y, tú, decidas reaccionar escribiendo un comentario al respecto compartiendo tu opinión.
Eso, me parece fenomenal, todos somos libres de tener una opinión y compartirla y de manifestar nuestro rechazo frente a las cosas.
Ahora bien, siempre que lo hagamos de una forma constructiva y desde el respeto y, eso, es exactamente lo que se está perdiendo a la velocidad de la luz.
Últimamente leo algunos comentarios en distintos foros que me dan vergüenza ajena y me pregunto:
¿Qué está pasando?
¿Cómo la gente puede llegar a ser tan cruel, desagradable, ofensiva y maleducada refiriéndose a personas que ni siquiera conoce y sobre cuestiones que no les afectan directamente?
Porque, me vais a perdonar, pero, hay algunos comentarios hechos con tanta saña, tanta bilis y maldad, que te hacen plantearte si más bien las personas que hay detrás no son las que tienen el problema.
Por ejemplo:
Yo, no soy especialmente fan de Cristina Pedroche (la cito a ella porque es uno de los casos más recurrentes con el tema de las campanadas, pero podría citar a un millón más), pero, tengo que reconocer que, la cantidad de insultos y faltas de respeto que la gente le escribe cada vez que hace algo es alucinante.
A mi puede gustarme, o no, el traje que ella escoja para presentar las campanadas o la forma en la que decida llevar la crianza de sus hijos, pero, nunca se me va a ocurrir gastar mi tiempo y mi energía en meterme en sus redes sociales a insultarla y faltarle el respeto por ello.
No la sigo en redes sociales, pero, como el asunto es tan hardcore, es titular cada dos por tres de noticias que justamente hablan de esto y comparten algunos de los comentarios y es para echarse las manos a la cabeza.
Insisto, puede no gustarte ella como personaje público, como presentadora o la forma en la que ejerce su maternidad, pero, el hecho de que pierdas tu tiempo y tu energía en meterte en sus redes sociales a escribir comentarios tan ofensivos y lamentables, dice más de ti como persona que de ella.
Si a mí no me gusta alguien, simplemente no lo sigo y listo.
¿Qué sentido tiene perder tu tiempo en insultar a alguien a quien no conoces, que no sabes cómo es en realidad, que no te gusta y que probablemente no sabe ni que existes?
En fin…
Otro caso que también me asombra y me apena, es ver la evolución de los comentarios que reciben muchos de los artículos de personas que escriben a este foro en busca de un consejo, de ayuda, de apoyo o de un poco de empatía y lo que terminan por recibir es una retahíla de beef, faltas de respeto y crueldades intolerables.
Me da mucha pena ver cómo, algunas personas, tienen una crueldad y una falta de escrúpulos tremenda a la hora de publicar ciertos comentarios como respuesta a algunas publicaciones del foro y más, teniendo en cuenta que este fue un foro lanzado con todo el amor y el cariño por personas que querían crear un espacio seguro donde cualquiera pudiera compartir sus problemas y sentirse arropada y apoyada por los miembros de la comunidad.
Estoy segura de que no es fácil abrirte y compartir determinadas situaciones o angustias y, cuando lo haces, es porque necesitas apoyo, consejo y empatía y ver, algunos de los comentarios que la gente recibe te deja la sangre helada.
¿En qué momento se te ocurre que es buena idea ponerte a insultar y faltar el respeto a una persona que ni conoces, que no sabes si está compartiendo una historia real o ficticia y que, encima, ni siquiera te afecta a ti personalmente porque no sabe ni que existes?
Y vuelvo a repetir que, puedes pensar internamente que, el problema que expone es una gilipollez como una catedral (como dicen algunos “problemas del primer mundo”), no estar de acuerdo con lo que explica, tener una opinión diferente, etc. Todo eso es válido, no todos tenemos que tener la misma opinión (¡si no el mundo sería aburridísimo!) pero sí deberíamos tener la capacidad de expresarlo con respeto y empatía.
A mí, estas cosas me hacen reflexionar y llegar a la conclusión de que, tristemente, lo que de verdad sucede, es que, hay muchas personas que no tienen una vida feliz y utilizan estos espacios como vía de escape, anónima y gratuita, para descargar toda su frustración y su rabia contra personas que ni conocen y se convierten en victimas involuntarias de su ira, en lugar de afrontar su realidad y tratar de cambiarla.
Creo que es urgente y necesario que nos paremos un momento antes de escribir y pensemos mejor en el mensaje que queremos transmitir, si de verdad aporta algo, si puede ser dañino o hiriente y si queremos ser identificados con él.
Así que, os animo a todos a trataros con un poquito más de amor y empatía que, el mundo, ya está suficientemente mal ahí fuera como para añadirle más leña.
