Si, tal como lo leéis en el titulo, sé que estáis ojipláticas, pero existe.
La veo llegar todas las mañanas al cole con sus gemelas, vestidas a la perfección, las dos iguales, con un lazo, una de color rosa y la otra celeste, como distintivo.
También lleva a su bebé perfectamente vestido y arregladito para ir a la escuelita infantil.
Ella peinada, pintada, con sus tacones y sus abalorios, todo en conjunto, simpática y muy educada con todo el mundo.

Luego estoy yo que llego arrastrando al mayor y persiguiendo al peque, en chándal, casi sin peinar y ya eso de maquillarme ni lo sueño. Casi todos los días se me olvida algo de alguno de los niños, ya sea la cartulina, las ceras, el vasito del yogurt para la manualidad… no doy más de mí, creo que en los partos también parí unos cientos de neuronas porque desde entonces tengo más despistes, en fin que pensaréis que soy una envidiosa.
Pues si lo soy ¡Quiero ser como ella! Llevar a los niños de la mano calladitos, arreglarme un poco, qué jamás se me olvide nada y llegar a mi hora, y lo más importante tener una sonrisa siempre para todo el mundo.
Os juro que no sé cómo lo hace. La envidio porque me gustaría estar así,no porque me caiga mal, todo lo contrario.