Hace unas semanas fui a la boda de una amiga de toda la vida.
La boda fue preciosa, disfruté muchísimo, lloré en la ceremonia, bailé un montón y estuve allí desde las doce del mediodía.
El problema vino por la noche.
Sobre las dos y media le dije que me iba. Al día siguiente trabajaba, llevaba levantada desde las siete de la mañana y, sinceramente, ya no podía más.
Ella me puso mala cara y me dijo: «¿En serio te vas ya? Es mi boda».
Yo le expliqué que estaba agotada, que me lo había pasado genial, pero que necesitaba irme a dormir.
Al día siguiente ni un mensaje. A los pocos días una amiga en común me dijo que la novia había comentado que le había decepcionado mucho que me fuera «tan pronto» y que esperaba que sus amigas estuvieran con ella hasta el final.
Y aquí viene lo que me dejó descolocada.
Resulta que «hasta el final» significaba quedarse hasta casi las seis de la mañana, porque fue la hora a la que terminaron.
Yo entiendo que sea un día muy especial y que quieras alargarlo al máximo, pero también creo que cada uno tiene un límite. Había estado más de catorce horas allí, participé en todo, estuve desde el aperitivo hasta bien entrada la barra libre y me fui cuando ya no podía ni mantener los ojos abiertos.
Ahora noto el ambiente raro y no sé si pedirle otra vez disculpas o pensar que simplemente sus expectativas eran demasiado altas.
¿Vosotras os habríais molestado si una amiga se hubiera ido a las dos y media de vuestra boda? ¿O de verdad se espera que todo el mundo aguante hasta el cierre?