Hace una hora estaba de «cita» con un hombre que conozco del bar al que suelo ir en el descanso del trabajo. Empezamos a hablando cuatro chorradas del día a día y acabó siendo una persona que me alegra el dia.
El otro día acordamos quedar para un café en su día libre. Siempre me hace reir y es un tipo educado y muy correcto, o esa era mi percepción hasta hace un rato. En 20 minutos que llevábamos en una terraza, ha sacado el tema de la nada y se ha puesto a contarme que cuando era joven (50) no le falto nunca nada de sexo, que siempre tuvo mujeres para elegir y que incluso de fiesta tuvo a dos peleándose por él. Encadenó fardando con la droga que pasó por sus manos y con la pasta que generó y acabó preguntándome que cuantos hombres estuve, si dos, tres, cinco o más, porque le tengo pinta de parada. Respondí un «no sé» que él entendió como un «ni me acuerdo ya», que yo solté a modo evitativo y mientas exclamó un «yo pensé que solo habías estado con tu ex
(el lo conoce del bar) y resulta que ni te acordarán ya, si es la juventud de hoy…» (yo tengo 38), dije que iba al baño y me fui por la otra puerta del bar.