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Le dejó todo lo de mi hijo y me lo vende
Yo tenía una muy buena amiga de la infancia, con una situación económica muy superior a la mía, pero por todos conocida como muy agarrada. Yo me quedé embarazada, tuve a mi hijo y dos años justos más tarde nacía la suya en el mismo mes de diciembre. Yo encantada con el nacimiento porque era casi como una hermana para mí, le ofrecí toda mi ayuda en todo lo que pudiera necesitar y saber, porque las primerizas como que andamos un poco perdidas y al final una amiga que ya ha pasado el proceso puede ayudar.
Y todo cambió cuando empezó a pedirme la ropa de embarazo, porque ya yo no me la iba a poner y era una pena con lo cara que vale y teniendo la misma talla podíamos apañarnos con la misma.
Y yo con todo el gusto del mundo se la dejé. Pero os podéis imaginar que me lo pidió todo, desde mi ropa, la mini cuna, la trona, el saca leches, biberones, toda la ropa de bebé, el carro que yo ya había cambiado a silleta, la cuna se la pidió a otra amiga, hasta el punto de pedirme si me habían sobrado braguitas desechables para después del parto. Esto creo que fue ya lo que creo que me hizo reaccionar y comentarlo con otra amiga en común que teníamos. Ella me dijo que sus hijos eran más mayores y que al igual que a mí le había pedido de todo, hasta cosas que por la época que había nacido su hija, no le iban ni a servir. Y no sabemos si hay más amigas a las que le había pedido lo mismo. Podía montar una sección de bebés en su casa.
Nació su hija y a ella le daba igual que fuera ropa de niña o de niño que está bien, pero hasta el punto de ponerle hasta calzoncillos de mi hijo. Por más que os cuente, pues más. Hasta adelantar su parto, le hicieron una cesárea programada en la privada, 4 semanas antes de la fecha del parto para cobrar una ayuda municipal de 2500 euros, ya hasta ese punto, de cobrar ese dinero porque no sabía si en enero que era la fecha de parto iban a sacar la ayuda o no.
Pues un año después, mi cuñada está embarazada y la llamo para pedirle mis cosas y ver a ver que podíamos aprovechar y me dice, pero tan tranquila, lo que estaba viejo pues lo tiré, pues yo no soy de acumular cosas y lo que estaba medio bien lo puse en venta en una página de segunda mano y con lo que sacó se habían ido unos días de vacaciones. Mi cara de asombro era para verla y aún me suelta hay que ser más práctica en la vida mujer y si ya no ibas a tener más, pues te he hecho un favor.
Fue la última conversación, no sé si he hecho bien o mal, pero creo que no necesito personas así en mi vida.
Isora
