Para la semana que viene haríamos nuestro segundo año de casados, todo iba bien, hasta que empecé a notar cosa extrañas.
Yo siempre he sido muy insegura en mi relación porque cuando faltaban unos meses para casarnos lo cogí en casa de su amigo con otra en la cama y aunque lo perdoné siempre es algo que me ha perseguido y que ha estado presente en nuestras discusiones.
Esta vez empecé a notar que se alejaba para hablar por el móvil, que si estábamos juntos lo silenciaba, lo ponía bocabajo en la mesa para que yo no viese las notificaciones y cosas así.
Otras de las cosas que me hizo pensar que me estaba engañando de nuevo es que los jueves siempre quedábamos para almorzar en su descanso de trabajo, esta de turno partido, y por dos semanas me dijo que no podía.
La cosa es que yo ya me lo estaba oliendo, así que decidí salir una noche con mi amiga para contarle lo que me estaba pasando y mis dudas, pero esa misma noche conocimos a unos chicos en la discoteca a la que fuimos después de cenar y se me ocurrió la brillante idea de acostarme con uno de ellos para devolvérsela, pero eso no es lo peor, lo peor sucedió el día después cuando en el almuerzo volvió a poner el móvil bocabajo y ya no me contuve, le dije de todo y le confesé que la noche anterior me acorté con otro, se lo dije para hacerle daño, que sintiera lo mismo que yo sentía.
Se marchó a la habitación y me trajo una carpeta, en la que había dos billetes a Edimburgo y la reserva de una noche en un hotel de Madrid donde yo siempre había querido ir.

Resulta que se lo estaban organizando todo para este aniversario y quería darme la sorpresa, os juro que desde entonces quiero morirme.
Le he llamado mil veces, mil mensajes, lo he buscado en el trabajo y no quiere saber nada de mí.
Entiendo que esté cabreado, porque me lo merezco, actué sin pensar y por pura rabia, pero yo a él si le perdoné aquella vez y no es capaz de hacer él lo mismo por mí, no sé de qué manera solucionar esto.
Me he cargado mi matrimonio por mis inseguridades.