Hola chicas, hace unas semanas escribí el post de: Le conté lo más feo de mi pasado y decidió cortar toda relación.
He encontrado esta sección en el foro para desahogarme y contaros lo que me sucedió en mi infancia (en el post anterior conté algo) y en otra etapa de mi vida, que me ha llevado a que a mis 31 años aún siga siendo virgen.
Todo comenzó una noche calurosa de verano cuando tenía 6 años.
Estábamos mis padres, uno de mis hermanos (quién es un año mayor que yo, por aquel momento tenía 7 años), un matrimonio amigos de mis padres, los hijos de ellos a los que llamaré G y M (ambos mayores que mi hermano y yo. G tenía 19 años y M unos 16-17) y yo, que como dije antes tenía 6 años. Era un matrimonio que mis padres conocían desde ellos muy jóvenes y aunque la relación no era muy estrecha, de vez en cuando quedaban para cenar o tomar algo. Recuerdo que esa noche, hablando con M, me comentó sobre un grupo musical que resultó que nos gustaba a los dos. Él acaba de hacerse con el último CD que sacaron, yo al ser pequeña no podía acceder a comprarlo. Así que él muy amablemente me dijo que me lo prestaría para que lo escuchará sin problemas. Yo quería muchísimo escuchar ese nuevo disco, él me dijo que estaba en su casa así que pedimos permiso todos: su hermano de 19, él, mi hermano y yo para ir a casa de ellos a buscar el CD. Mi padre no desconfiaron pues vivían sumamente cerca. Solo había que cruzar una calle. Así que tras insistirles dijeron que si.
Cuando llegamos a casa de ellos, solo los 4. Mi hermano y M van a la habitación de M para buscar allí el CD. Yo iba yendo tras ellos, pero G me agarró del brazo y me metió en su habitación diciéndome que nosotros buscáramos por allí así lo encontrábamos antes, ya que su hermano no sabía dónde lo había dejado puesto. Esa idea no me gustó, la habitación estaba a oscuras así que decidí irme de allí, pero se interpuso en la puerta y la cerró, quedándonos aún más a oscuras. Me asusté, y le dije que me dejase pasar, pero él se abalanzó hacia mí, me tapó la boca para que no gritaste y mientras me aprisionaba con su cuerpo para no poder escapar. Era muy alto 1’90cm y muy fuerte. Me vi totalmente atrapada. Él intentaba «calmarme» diciendo que no me iba a pasar nada, que juntos íbamos a buscar la llave de la luz y la encenderiamos para que viese que no pasaba nada, pero era mentira.

El se puso tras de mi desde el primer momento para sujetarme y me empujó hacia una pared. Me dejo ahí aplastada, haciendo fuerza con todo su cuerpo tras de mi. Empecé a sentir un pánico enorme, tenía ganas de gritar y no podía, de escapar y no podía. Mi hermano estaba en la habitación de al lado, yo sabía que si hacía un ruido, aunque fuera mínimo, él iba a acudir a mí porque siempre fue muy protector. Pero no pude encontrar la forma de hacer ruido, gritar… Llegó un momento en que el miedo me paralizó.
Lo que sucedió desde ahí, no quiero recordarlo. Él abusó sexualmente de mi. No pude defenderme por más que lo intenté. Me amenazó, me golpeó contra la pared pero asegurándose que no me lastimaría. El miedo me paralizó, si me quedaba quieta, se iba a acabar pronto. No podía hacer más nada, ya lo había intentado. Recuerdo todo lo que me hizo, a pesar de los años que han pasado, aún lo recuerdo. Recuerdo sus respiraciones jadeantes en mi oído que solo me provocan náuseas y vómitos. Recuerdo todo, pero no quiero entrar en detalles porque me hacen sentir enferma, asqueada… Fueron cuestión de minutos, no duró mucho más aunque a mí se me hizo eterno. No le dio tiempo a hacer cosas peores porque mi hermano se percató de que no me escuchaba en ningún lado y comenzó a llamarme a voces, lo que hizo que él se alertara.
Cada vez los gritos de mi hermano se escuchaban más cerca y yo lo único que quería era que me dejase gritar por ayuda a mi hermano pero no me lo permitió. Me siguió tapando la boca y en voz baja me amenazó con que si decía algo a alguien, me iba a ir muy mal. Así que si me soltaba debía de estar callada y hacer como que no sucedió nada. Cuando mi hermano abrió la puerta de la habitación diciendo: qué está pasando aquí? G ya me había soltado y se había distanciado un poco, yo por miedo, me quedé paralizada. G le dijo a mi hermano que estaban buscando la llave de la luz porque todo estaba a oscuras pero que la bombilla debía de estar fundida y que había intentado buscar una nueva y no la encontraba, que mejor nos fuéramos. Si, nos echó a todos de su habitación para que mi hermano no pudiera sospechar nada. Yo intenté disimular lo mejor que pude que no había pasado nada. Regresamos a donde nuestros padres y no dije nada, por miedo. Estuve callada años, aunque mis comportamientos a ciertas situaciones o con ciertas personas cambió muchísimo.
No podía soportar el que un hombre/chico que no fuese de mi familia (hermano, primos, tío, padre) se me acercara. Los odié a todos por lo que ese desalmado me hizo. Me apegué muchísimo a mi madre, no iba sola a ningún lado, siempre con ella. Tenía terror ir sola por la calle y encontrármelo de nuevo. No quería que eso pasará. Después de ese día, no lo volví a ver más, si sabía que quedaban con este matrimonio, yo me quedaba en casa con mi abuela. Y así fui evitando encontrármelo hasta que se mudaron al año o año y medio luego de que esto sucediera.
Pasé la adolescencia donde no quería saber nada de chicos. Cuando mis amigas comenzaron a echarse novio, yo opté por ser la nerd de mi clase. Pasaba horas y horas haciendo trabajos de clase, tareas, estudiando, etc. No tenía interés alguno en conocer chicos. Si salía era solo con amigas, nada de chicos. Ellas no sabían nada del por qué yo era así, les extrañaban pero me apoyaban y respetaban. Si un fin de semana salían con su novio, al siguiente hacían algún plan de solo chicas conmigo.
Nunca conté a nadie lo que sucedió en esa habitación, esa noche de verano.
Mi vida siguió avanzando, luchaba día tras día por dejar atrás lo que me había sucedido. Solo quería enterrarlo en el último lugar de mi mente y que nunca más saliera a la luz.
Entré en la facultad, congenié con un grupo de chicas con las que a día de hoy son muy buenas amigas (tampoco sabían nada). En la facultad intenté seguir evitando el contacto con todo chico. Me asqueaban, me creaban ansiedad. Aunque con el pasar del tiempo, algunos los pude aceptar como amigos. Amigos siempre que no quisieran nada más. Eso era algo que dejaba muy claro.
Pero desgraciadamente está situación de abuso no fue la única que sucedió en mi vida, aunque si la única que me callé. La siguiente decidí contarla. No quería ser esclava del miedo nuevamente.
A los 23 años, cuando estaba sacándome el carnet de conducir, mi profesor de autoescuela piensa que es buena idea tocar mi pierna sin mi consentimiento. La primera vez le dije que no hacía falta que pusiers su mano en mi rodilla, que estaba perfectamente bien sin que me tocase. Parece que ese día se cortó un poco, pero le duró poco. A la semana siguiente, dando clases de nuevo, su mano acaba en mi muslo, dándole un apretón, a lo que le dijo lo mejor que puedo, que no retire su mano mientras se la aparto. Que para aprender a conducir no necesito que un profesor este tocándome la pierna. Me dijo que sólo era para animarme, una muestra de cariño le dije que se las quedase para él, que no me gustaba que me tocase sin mi consentimiento y que dejase sus manos para si. No se lo tomó bien pero durante el resto de la clase no lo volvió a hacer más. Aún así, llegó la vez definitiva. Yo ya había hablado esto que me estaba pasando con mi madre y mi cuñada mayor, mi cuñada mayor me dijo que si veía que me volvía a pasar que me bajase del coche donde fuese, y que la llamase. Que ella primero me recogía y luego iría a hablar con él. Que mejor que hablara ella a que fuera mis hermanos o padre.
Cuando llegó el día de la clase, apenas montarme en el coche y preparar todo para que comenzara, no sé a cuento de qué cómo fue que su mano acabó en el pequeño hueco entre mis piernas y muy cerca de la ingle. Me enfadé muchísimo y saqué su mano de ahí de muy malas formas. El coche aún no estaba en marcha, me quite el cinturón le dije que era un sinvergüenza y que no pensaba dar una clase más con él, que en esos días me pasaría por mis papales para realizar un cambio de autoescuela. Me dijo que hablaría con mi padre (él conocía a mi padre, mi padre era quién costeó mi carnet de conducir como un regalo de cumpleaños). Le contesté que si, que hablara con mi padre y que lo hiciera antes de que yo lo hiciese, y así sucedió.
No sé que mentiras le contó a mi padre, pero él llegó a mi casa enfadado creyendo que estaba despreciando la oportunidad que me estaba ofreciendo de regalarme el carnet. Lo calmé y me senté junto a mi madre a contarle todo lo que había sucedido desde el principio. Mi padre se puso echo una furia, fue a buscarle a reclamarle lo sucedido. Como el maldito cobarde que era, lo negó pero mi padre no le creyó. Le dijo que me a la tarde siguiente cuando el no estuviese en la autoescuela me iba a pasar a por mis documentos, que procurara tenerlos listos y lo golpeó. Si chicas, mi padre lo golpeó, no soy de defensora de la violencia pero con lo que me había pasado en mi infancia y ahora eso, no podía más. Así que no me sentí mal cuando mi padre lo golpeó. Nos metimos de abogados y tal… Pero eso es algo que no me apetece contar, fue un proceso duro.
Ambas situaciones vividas, me hicieron no confiar en los hombres, no querer tener nada con ellos. No podía dejar que se me acercarán ya ni amistosamente. Así que decidí tomar terapias. A mis padres nunca le conté lo sucedido de pequeña, solo lo de más mayor. Con la terapia conseguí no juzgar a todos los hombres por igual aunque si a tomar precaucion si me sentía más segura de esa forma. Con la terapia he podido llegar a conocer a un par de chicos, salir a cenar, almorzar o tomar algo sin sentir repulsión, náuseas, ansiedad. Pero nunca he llegado más allá de un par de besos con esos chicos por el terror que me produce poder revivir toda esa situación pasada.
Finalmente, decidí contar la situación vivida en mi infancia hace muy poco a mi círculo íntimo, comencé con mi madre y mis amigas. Y me equivoqué en contárselo al chico con el que estaba hablando en ese momento, quise ser sincera e ir de frente con él y pues como ya os conté en el post que os he mencionado más arriba, cuando se lo dije, decidió cortar todo tipo de relación. De hecho, a día de hoy desapareció totalmente de mi vida.
Leí todos y cada una de las respuestas que obtuve en ese post y me animó a retomar nuevamente mis terapias ya que hacía un tiempo las había dejado. Esta vez las retomé siendo mi familia consciente de todo ello. No he recibido más que apoyo de parte de familia y amigas por lo que me hacen sentir que poco a poco todo esto va a poder ser un capítulo cerrado por fin en mi vida. Que voy a poder estar con un chico sin miedo al pasado, que voy a poder disfrutar de mi sexualidad, esa que me han robado las veces que han querido. Pero sé que todo esto lo lograré con esfuerzo, constancia y poniendo muchísimo de mi parte junto a mi terapeuta.
Gracias por todas las palabras de apoyo y comprensión que recibí en ese momento dónde me sentía tan mal conmigo misma.
Dónde sentí que porque esta persona me rechazara y desapareciera de la forma que lo hizo, era porque yo estaba rota y dañada y que nadie iba a querer lidiar con eso, por lo que nunca iba a poder disfrutar del sexo como una persona más.
Hoy junto a mi terapeuta sé que todo eso no es verdad, y que con trabajo y constancia voy a poder ser una persona normal. Sin más miedos.
Quería daros las gracias a todas las que me disteis una palabra de ánimo, apoyo, y a las que me dijisteis que lo mejor que me podía pasar era que alguien así mostrara su verdadera cara pronto.
Me habéis ayudado más de lo que os imagináis.
Gracias de todo corazón, sois geniales. ❤️