Es triste, pero aunque por supuesto el no debería gritarte ni insultarte, tu deberías aprender a poner límites a las situaciones. Sois como una pareja del siglo XIX. El hombre dominador y la mujer sumisa. A los dos os corresponde cambiar la situación.
Consejos prácticos:
Hablalo con el como la mujer adulta que eres, independientemente de que seas insegura, que hayas vivido con tus padres. Tienes 35 años, ya no eres una niña, ni una chica. Eres una mujer. Si tu no sabes como estar en su casa, escribid juntos una lista de cosas que el espera de ti cuando estas en su casa. Las cosas claras. La escribis, la firmais los dos, y la colgais en un sitio visible. Tu te adhieres a lo estipulado, y el por supuesto también. Y le dices lo siguiente: «Entiendo que a lo mejor para ti no es sencillo controlar cómo me hablas, pero no voy a tolerar que me insultes ni una sola vez más. Al próximo insulto, reproche o falta de respeto me voy sin mediar palabra.» dejale claro que no es que te vayas para siempre, sino que al ser tu un ser adulto, y la vuestra una relación de mutuo acuerdo, tu no vas a aguantarle ni la más mínima salida de tono. Con lo cual, cuando el se ponga burro, te vas, directamente. No empieces a explicarle, te vas, te vas de la casa en concreto. Luego cuando se haya tranquilizado, vuelves y lo hablais con calma. Esto es muy importante. LO HABLAIS CON CALMA, pero lo hablais. Ten claro que en todo esto, tu estás ahí porque quieres, y que si la cosa se pone fea, también te puedes ir. Igual que una peli te puede aburrir y cambias el canal, una situación puede escalar y tu puedes desactivarla lléndote. Con esto no quiero decir que evites el conflicto, sino que lo resuelvas desde un estado de calma, porque lo otro es masoquismo por tu parte y sadismo por la suya. Intentalo asi. Ahora, si ves que no hay una evolucion, tal vez es que no sois compatibles.