Después de aquella conversación Mery, cambió de actitud y los siguientes días que estuvimos allí los exprimimos del todo, nos bañamos, comimos, bailamos, hicimos el amor, nos reímos de todo y de todos….simplemente fuimos felices.
La vuelta a la rutina fue dura….todo el tiempo que no estamos juntos se hacía eterno, eran minutos de cuenta atrás para llegar a casa y estar otra vez unidos, nuestra relación se fraguó con fuerza esos días….tanto que propuse a Mery que podíamos dar un paso más en nuestra relación, ella no quería casarse, me lo había dicho mil veces, me hubiera gustado casarme con ella….pero y bebés? Había llegado el momento de empezar a plantearlo…..Mery no estaba muy de acuerdo en ello, nunca tubo instinto, no le llamaban la atención los niños, ni sus ropitas, ni siquiera miraba las zapatillas deportivas pequeñitas de su marca favorita…..Hablamos sobre ello una noche mientras cenábamos y sus palabras fueron muy contundentes …”las gordas y los embarazos estamos en situaciones opuestas, para tener hijos no deberías haber elegido a la foca Mery como tú acompañante…..”qué cosas decía…pero no se muy bien aún porque, lo cierto que Mery no quería, no podía, no le apetecía tener un hijo conmigo, ni con nadie me apostilló. Insistí en alguna ocasión pero esta conversación siempre acaba en un silencio incómodo entre los dos, con lo que pronto me di cuenta que no iba a conseguir convencerla, me di por vencido.
Leo, su perrito, su compañeros de vida, estaba muy mayor, tanto es así que dp de una semana de ingresos, medicamentos y noches en vela, el pobre animal no pudo soportar y falleció en los brazos de Mery de una afección respiratoria.
Los días tras la muerte de Leo fueron los más difíciles qué habíamos pasado hasta entonces, ella pidió días libres en us trabajo, no salía de casa para nada, apenas se aseaba y no dejaba de llorar, cada lugar de la casa estaba tomado por un recuerdo del pequeño, yo no lograba sacar de ella más un atisbo de sonrisa con mis regalos sorpresa al volver de trabajar, un chocolate, un llavero de un perrito, un bolígrafo bonito…..nada le servía…yo necesitaba la vuelta de mi mujer, y ella…..necesitaba a Leo.
Se me ocurrió que tal vez traerle a casa un nuevo perrito, haría que si bien, no olvidaría nunca a Leo, su cabeza estuviera ocupada en otras cosas……me puse manos a la obra, totalmente en secreto, nadie estaba al tanto de mi sorpresa, pretendía que fuese una alegría gigante para ella por eso no debía sospechar nada de nada, cuanta menos gente estuviese al tanto, mejor…..hice una lista de posibles candidatos, descarte a aquellos que por tamaño o circunstancias particulares no se ajustaban a lo que yo buscaba para ella. El elegido fue un pequeñín de color chocolate y aspecto esponjoso, mezcla de dos tazas pequeñas comunes, dos meses recién cumplidos, fruto de una camada no deseada….el candidato perfecto. Solo una pega, se encontraba a 400 km de casa, pero mi empeño era grande, pedí el viernes por la tarde libre en la Gestoria, me inventé una cena con mis jefes después de cerrar la oficina para que Mery no sospechase y le extrañara que llegara de noche a casa….tome un bocata y una cocacola y con mi secreto a cuestas comencé el camino. Me pellizcaba el estómago al pensar cómo se lo iba a dar a ella, esperaba que no lo rechazara, lo iba a dejar en el felpudo e iba a tocar el timbre…..y allí lo encontraría a él solito cuando abriera la puerta, seguro que su cara cambiaría, se alegraría mucho…..había que buscarle un nombre y al día siguiente deberíamos ir a comprarle comida y casita….qué ilusión le haría a Mery…y yo solo de pensar en su alegría tenía hasta ganas de llorar.
El viaje era largo y aburrido, puse radio, luego un cd, encendí el climatizador hacía, a veces frió, otras calor….los kilómetros pesaban y mis ojos comenzaban a cerrarse, hasta de veinte kilómetros antes de mi destino y en apenas dos segundos mis ojos se cerraron para siempre, después de eso solo recuerdo como mi coche volaba sobre la media de la carretera…….nada más….solo eso….ahora ya me dijeron que estoy muerto. Bueno me lo dijeron a mi, pero también a Mery y a mi familia, nadie entenderá jamás que hacía yo tan lejos de mi casa, todos los detalles de la operación perrito se encontraban en mi móvil que murió conmigo, aplastado en el accidente…..quien me mandaría a mi no contarle a nadie……podrían pensar que me iba, que les estaba engañando…cualquier cosa todo menos que iba a cumplir un deseo de mi preciosa mujer.
A día de hoy sigue atormentandome el daño que le causé con mi muerte, con las circunstancias de ella y me gustaría que Mery supiera tantas cosas……porque aún no encontré que fué lo que yo hice de bueno mientras viví para que un día se colocara en mi camino un ángel como ella. La amere para siempre….. siempre juntos Maria y yo. FIN
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