Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace unos meses di a luz en un hospital público. Antes de todo, explicar que las habitaciones estaban hechas para una persona, pero ante la falta de más habitaciones, las hicieron para dos. Os podéis imaginar lo estrechos que estábamos. No podíamos abrir los armarios para guardar las cosas, porque estaba la cama, el sillón del acompañante, la cuna y la mesa de comidas, todo a presión, sin márgen para moverse. Un agobio tremendo.
Después de inducirme el parto y estar dos días sin avanzar, me hicieron una cesárea. Apenas dormí los días previos y menos la noche que tuve a la niña, que estuve toda la noche adorándola y como algunas madres, vigilando que respirara. Esto para anteceder el cansancio que mi cuerpo llevaba.
Antes de tener el bebé, avisé los que podían venir al hospital a conocerla. Pedí que la noche del parto, no vinieran, porque yo estaría cansada y no eran horas de visitas. Cuando estaba entrando en la habitación, me veo a 6 personas en el pasillo intentando entrar en la habitación!! Obviamente les echaron la bronca y yo también, porque no era ni el momento, ni lugar!
Por la mañana, cuando aún estaba con la sonda y no paraban de entrar médicos y matronas, aparecieron los primeros, 6-8 personas… Me hicieron levantarme e ir al baño, sufriendo de dolor por la cesárea, pues gente por todos lados. Intentando que la nena me coja bien el pecho, con unas grietas increíbles, gente mirando y encima teniendo que decirles que esto es una habitación compartida y no pueden venir todos a la vez y menos hacer ruido. Todo el rato avergonzada con los de al lado.
Pensaba que sería el momento inicial y ya se calmarían hasta llegar a casa, pues no quedó ahí la cosa. Estuve varios días ingresada por un problema de la niña, no faltó ningún día que no me sintiera totalmente agobiada con las visitas y encima sin dormir.
Por las mañanas, mi pareja se iba a ducharse y hacerse las comidas y yo le pedía a mi madre o hermana que vinieran a ayudarme con la niña y a asearme, pues me costaba mucho moverme por el dolor. Pues allá mi suegra que escribía a mí madre y le decía, que ella venía a las 11 y que se fuera, que ya se encargaba ella… Perdona?? pero yo elijo quién quiero que me ayude y que me asee, creo que eso es algo muy íntimo que no le corresponde a ella elegir. Encima ella siempre venía con su pareja, no tenía ni intimidad para darle el pecho a mi hija. Realmente no venía a ayudar, solo venía a tomar a la bebé y sentarse en el sillón. Hubo un momento que llegaron a venir los ginecólogos y no dejó a la nena en la cuna y salió, no!! Ella se quedó ahí, mirando!! Y porque yo llevo una cesárea, pero si me tienen que mirar el toto??
Venía por la mañana y por la tarde y si yo había avisado a alguien para venir a x hora, se topaba de nuevo con ellos y se acumulaba la gente. Incluso cuando por fin iba a dormir sienta, porque me quedaba sola en la habitación, aparecía de nuevo. Por no decir tías y amigas que vinieron sin ser invitadas… Que casualmente, todos llegaron a conocer a mi suegra porque siempre estaba ahí.
Sí, no creía que pudiera pasar eso, pero le llegué a coger manía a mí suegra, cuando ella es una excelente persona, pero le dió demasiado fuerte. Lo mejor de todo, es que a casa, casi no ha venido. Cuando ya he podido descansar, tener más espacio y no molestar al vecino.
Han pasado los meses y sigo teniendo la sensación de odiar cada momento del hospital, por el sueño que tenía y no dejarme descansar, por las noches que lloraba un bebé y luego el otro y por el día tener la habitación llena de gente, por la vergüenza de molestar a los de al lado, por el agobio de tanta gente en un espacio tan pequeño, por la poca intimidad que tuve, por quitarme a la bebé cuando debería estar todo el rato en mi pecho, mientras nos acostumbrabamos a la lactancia… Solo tengo buen recuerdo, el momento de estar juntos los 3 en reanimación, conociéndonos. Hasta mi hermana me llegó a decir que en el hospital tenía la mirada de enfadada, triste y desvinculada de mi hija.
Se hacen visitas al hospital cuando los padres lo autoricen y a la hora y el tiempo que ellos crean oportuno. Tendréis años para disfrutar del niño, podéis aguantar unos días mientras el bebé y la mamá se conocen y descansan juntos.
Anónima enfadada.