Creo que va a ser la última experiencia que tenga viajando con amigos. Al final ya lo dice mi madre, que es que una cosa es llevarse bien para tomarse unas cañas y la otra es para convivir durante unos días.
Llevaba tiempo queriendo ir a Disney con mi chiquitilla de seis años, después de ahorrar durante dos años, le comenté a mi amiga que iba a hacer por fin el viaje con mi marido y con la niña y ella me dijo que se apuntaba con su marido y sus dos hijos de tres y de siete años. A mi marido ya de por sí no le hizo mucha gracia porque le gusta ir un poco a su bola, pero yo pensé que sería una experiencia preciosa que recordaríamos siempre.
Y sí, por desgracia, la vamos a recordar, pero no por lo bueno. Desde el minuto uno empezaron a quejarse de todo, absolutamente de todo. Desde el Hotel que no les gustaba hasta los horarios porque había que madrugar, de la comida y de los restaurantes que habíamos reservado y de que no parábamos a descansar lo suficiente o nos comíamos las colas para hacernos fotos con los personajes de Disney.
Fuimos cinco días y en el tercero yo ya le dije que podíamos separarnos e ir cada uno a nuestra bola y encontrarnos solamente para comer, pero ella me dijo que no, que ellos no se sabían orientar bien y que mejor íbamos todos juntos.
Cada noche nos íbamos amargados a la habitación, mi marido y yo por haber tenido un día horroroso de escuchar quejas y quejas. Al final estábamos deseando volver a casa.
