Mi mejor amiga llevaba casi diez años con su novio y un día descubrió que le estaba siendo infiel.
Estuvo destrozada durante semanas. Lloraba todos los días, me llamaba a cualquier hora y yo estuve ahí para todo. La acompañé a recoger sus cosas, le dije cuatro cosas a él cuando me lo crucé y hasta dejé de hablar con gente que sabía lo que había pasado y se había puesto de su parte.
Pues bien… al mes volvieron.
Hasta ahí, su decisión. Cada uno hace con su vida lo que quiere.
El problema vino después. Me dijo que le hacía sentir incómoda porque yo seguía teniendo muy mala opinión de él y que no podía hacer como si no hubiera pasado nada. Incluso me llegó a decir que había sido demasiado dura y que ahora le costaba quedar los tres juntos.
Le contesté que perdonarle era cosa suya, pero que no podía pedirme que yo olvidara todo lo que había visto y escuchado durante aquellos días.
Desde entonces la relación ya no ha vuelto a ser igual y, sinceramente, a veces pienso que nunca tendría que haberme metido tanto a defenderla.
¿Os ha pasado alguna vez eso de defender a alguien con uñas y dientes y que luego el enfado se vuelva contra vosotras?