Me quedé cortada como si hubiera hecho algo malo, es que me sentí por un momento como si lo hubiera hecho, lo que pueden influirnos los tíos, la sociedad y todas esas mierdas. Que pasa que se supone que las tías tenemos que estar siempre a dieta y comer poco y dejar los platos llanos cuando tenemos una cita? Pues no, yo como porque me gusta y para eso lo pido y lo pago, y la coca cola me gusta con azúcar y la leche con nata y si no soportas pues lo mismo es que no deberíamos ni haber quedado para nada, que para ir al gym ya tengo a mi pandi gracias.
Claro que eso también me pasó por fina, si hubiera pedido una jarra de cerveza, pues mira, al menos me había pillado un medio pedo para sobrellevar el trauma. Él pidió una Zero por si os lo preguntáis, menos mal que no nos pusieron cacahuetes, nada que si me da por acabar con el plato en dos segundos, llama a las autoridades para que me detengan por gorda.

Nos conocimos por esa app que muchas usamos, hablamos bastante antes de quedar, incluso por video, vamos que el exquisito este sabía que no estaba quedando con una modelo talla 32 porque me había visto, pero yo que sé, el tema de cómo tomas la coca cola no lo comentamos, craso error.
En resumidas cuentas, cuando se puso pesado con el tema de que la coca cola llevaba mucho azúcar y que el azúcar era malo para la salud y bla bla, ya lo sé y el tabaco y la polución de la plaza donde quedamos, ya me di cuenta que el amor de mi vida no era y que lo que quería era mandar un mensaje a las chicas y salir corriendo de cañas.
Si esto ya iba así en la primera, mal íbamos, no os cuento cuando viera mis pijamas, nada fui lo más elegante que pude, cuando me repuse del shock y sin decirle que al café le echo tres sobrecitos y me quedo tan pancha porque me da la gana, quedamos como amigos, de esos que no se ven ni hablan nunca claro.
Recordad chicas, siempre coca cola zero en la primera cita.