Jo chicas, igual pensáis que es una tontería, pero llevo toda mi vida viendo películas románticas y me esperaba que el día que me pidieran la mano sería un poquito más especial, pero mi novio no se lo ha currado nada.
Llegué el sábado del trabajo hecha un asco, empezó hablarme sin más de sus cosas y de pronto se saca una caja del bolsillo y me dice: ah por cierto, te quieres casar conmigo?
Así, sin más, simplón. De verdad, que ni siquiera me salió una sonrisa de emoción porque por dentro pensaba ¿en serio?
Obviamente le dije que sí, porque quiero casarme con él, pero me da pena que algo que espero que solo se produzca una vez la vida haya sido tan simple y cutre.
No le he dicho nada, porque no quiero hacerle daño, pero me ha dejado un sabor amargo. Hasta estoy planteándome inventarme una versión un poco más bonita y edulcorada para contárselo a mi familiares y amigos…
