Tengo 36 años pareja estable y hace un mes me compré mi primer vibrador.
Y lo escondo en una bolsita negra dentro de un neceser dentro de una caja debajo de la ropa de invierno.
Y lo peor: no se lo he contado ni a mi mejor amiga.
No sé por qué. Me da como pudor. Como si fuera un secreto sucio. Pero la verdad es que ha sido la mejor compra del año. Me ha dado más orgasmos en un mes que con mi pareja en años.
No lo uso todos los días. Pero saber que está ahí me da paz.
Y aun así cada vez que lo saco tengo la sensación de estar haciendo algo prohibido.
¿A alguien más le pasa esto? ¿Es normal esta mezcla de placer y vergüenza?
