Vengo a ver si me podéis dar algún consejo porque estoy en una situación que me está empezando a agobiar mucho. Hace unos meses me quedé en paro después de muchos años trabajando a jornada completa y estudiando en la universidad paralelamente varios de esos años. Cuando superé el bache emocional tras el despido, decidí que quería aprovechar este tiempo para hacer cosas que realmente me interesen a mí, como recuperar viejos hobbies y estudiar una especialización para dar el salto a otro sector laboral.
El problema viene porque mi familia se piensan ahora que estoy disponible para todo el mundo y para hacer lo que ellos quieran. No me interpretéis mal, a mi no me importa echar una mano en cosas ahora que tengo más tiempo, el problema es que es cada santo día varias veces. Mis padres me llaman a cada rato para pedirme favores, que vaya aquí o que vaya allá, que les acompañe a esto y a lo otro, que vaya a montarles un mueble que han comprado, que vaya a ayudar a mi tía en no se qué. Me organizan la vida y me dicen tal día tienes que hacer tal cosa, así dando ordenes. Ni siquiera preguntan si me va bien ese día.
Siento que tengo ahora menos tiempo que cuando estaba trabajando y estudiando a la vez, pues de todas las cosas que tenía en mente hacer todavía no he podido hacer ni una. Y pensaréis, ¿por qué simplemente no te niegas? Son muchas las veces que me he negado, pero eso da lugar a una discusión que siempre acaba con reproches y malas palabras, insinuando que soy una vaga que no quiero trabajar y que solo quiero estar «de fiesta».
Me puse a trabajar a los 17 años y tengo 28, desde entonces no he parado hasta ahora. De hecho me he pagado yo todos los años de carrera, excepto el primero que aún no tenía muchos ahorros. No entiendo a que viene el reproche, pues tampoco les pido dinero ya que me ha quedado un paro relativamente bueno y ahora mismo me puedo permitir un descanso. No pretendo agotar todo el paro que tengo, pero si estar algunos meses centrada en mí. Además, me bombardean a mensajes con ofertas de trabajo, como presionándome o metiéndome prisa para que encuentre algo ya. Por desgracia vivimos en una sociedad en la que se cree que estar parado un tiempo «está mal», y no es así, yo no veo que esté mal si me lo puedo permitir, otra cosa sería si estoy pidiendo dinero porque no llego, pero jamás he pedido nada.
