Os cuento para ver..
Esta mujer tiene el Instagram público. No semiprivado, no solo amigos, público. Con nombre completo, con ubicación, con el cole etiquetado en varias publicaciones. Tiene no sé cuántos seguidores porque no me entretuve en contarlos pero los suficientes como para que no sea simplemente un perfil familiar que no ve nadie.
Y en cada evento del cole fotografía a todos los niños. La función de navidad, el día de la familia, la carrera solidaria, la excursión de fin de curso. Fotos de niños de 6 y 7 años con nombre del cole visible, a veces con los apellidos en las camisetas de deporte, subidas a un perfil público sin preguntar a nadie.
Le dije algo después de la función de navidad. Con toda la educación del mundo sin montar ningún numerito. Le dije que si podía no subir fotos en las que saliera mi hija o que si las subía las pusiera en privado. Me miró con esa cara y me dijo que ella solo quería guardar recuerdos y que tampoco era para tanto. Le expliqué que el problema no era que guardara recuerdos sino que los pusiera en un perfil público donde cualquiera puede verlos. Me dijo que era una exagerada y que en los tiempos que corren todo el mundo está en internet de todas formas.
Mi hija tiene 7 años. Yo decido si está en internet o no, cuándo y cómo. No una madre del cole que ni me conoce con un perfil público y ganas de documentar cada evento. El hecho de que todo el mundo esté en internet no le da a nadie el derecho a poner ahí a mi hija sin preguntarme.
Fui a hablar con el cole. Me dijeron que ellos no pueden controlar lo que hacen los padres fuera del recinto aunque me recomendaron que lo pusiera por escrito. Lo puse por escrito. No ha pasado nada. En el último evento la vi fotografiando a los niños otra vez con el móvil en alto como si nada.
No sé qué paso más hay. Pero me niego a que me llamen exagerada por querer decidir yo dónde está la cara de mi hija de 7 años.
