¿No os parece que la gente tiene la lengua muy larga para insultar? Os voy a contar lo último que me ha pasado con una “amiga” (entrecomillo porque, en realidad, nos conocíamos desde hacía poco y no me dio tiempo a cogerle cariño antes de que saliera de mi vida, lo cual agradezco porque, por lo menos, no duele demasiado. Lo que sí es que me dejó bastante sorprendida por cómo se desarrolló la cosa y por eso escribo por aquí).
Conocí a Marieta (nombre falso) en una app de ligue, de estas que también se pueden usar para conocer amistades. Como tenía más o menos mi edad y éramos de la misma ciudad, decidí que merecía la pena devolverle el like. Estuvimos hablando un poco. Pero la conversación decayó pronto. Por mi parte porque estaba bastante ocupada estudiando una oposición. Ella no sé por qué no me habló más. Pero pasaron un par de meses y, de repente, una tarde me escribe por si me apetece cenar con ella y con unos amigos suyos esa noche. Como dije que sí, me metió en un grupo de whatsapp cuya finalidad era reunirnos para comer, o cenar, por ahí.
Total, que llegamos al restaurante y la noche transcurre con normalidad.
Pasan unos cuantos meses en los que yo sigo metida en ese grupo de whatsapp y se hacen, como mucho, un par de quedadas a las que yo no pude ir, pero se habla casi a diario. Por eso, los voy conociendo más y ellos a mí. Saben, por ejemplo, que, aunque vivo sola, tengo a mis padres tan cerca que suelo ir a comer con ellos. A mi familia le parece un win-win: ahorro en tiempo y dinero de hacer comidas y paso el rato con ellos. Nadie tiene ninguna queja al respecto.
Bueno, pues llega un día en el que explico por el grupo que voy a quedar con un amigo y que menos mal que me ha propuesto quedar para comer, porque ese día en casa de mis padres había una comida que no me apetecía. No sabía yo que ese mensaje iba a abrir la caja de Pandora.
De repente veo que ya no pertenezco al grupo de whatsapp y Marieta me manda un mensaje en el que me dice que soy una vaga porque estoy comiendo siempre en casa de mis padres y que NO FRIEGO NUNCA LOS PLATOS y que no quiere a gente así de floja en su vida. Lo de los platos me dejó alucinada porque es un dato que ella se ha sacado de la manga. Por supuesto que friego los platos cuando como en casa de mis padres. Pero no hice mención a ello. Le contesté que si de verdad le parece floja una persona que tiene una licenciatura, dos másteres, un grado superior y 3 idiomas (obvié los cursitos que todos nos sacamos cuando estamos en paro, que también tengo varios de esos como de modular la voz en la atención telefónica, o uno para ser dependienta) y se está preparando una oposición. Mi contestación no le llega porque me ha bloqueado.
Alucinando, le escribo a uno de sus amigos para preguntarle si sabe si a Marieta le pasa algo. Me desbloquea para decirme que no intente poner en su contra a sus amigos. Le contesto que no es esa mi intención, pero vuelve a no llegarle mi mensaje (¿de verdad una persona de 37 años actúa así?). Total, que como yo tengo la característica de que a mí no se me calla fácilmente, la busco en la app de ligue en la que la conocí y le digo que, si está frustrada o algo, podemos hablarlo sin problema y solucionamos lo que sea. Pero que, si me ha escrito ese mensaje porque de verdad ella es así, prefiero no tener nada que ver con ella. No me contesta. De repente me acuerdo de que la tengo en tiktok y, al pretender bloquearla de ahí, no sé cómo se hace, así que le escribo: oye, que no tengo ganas de ponerme a investigar cómo se bloquea a alguien en esta app. Hazlo tú, si quieres. Ahí sí me contesta y me llama tóxica y no se qué adjetivos más. Ya me tocó las narices, porque ni soy una vaga, ni soy una tóxica, así que le dije: gorda también estoy, lo digo para que escribas algo que sea verdad, por lo menos.
Pero, como de costumbre, no le llegó el mensaje porque ya me había bloqueado. 20 años cotizados tiene, la criatura, como camarera. Con ese carácter, no sé cómo trabaja cara al público, de verdad. Ni sé como ha llegado casi a sus cuarenta años con esa madurez. No busco consuelo, ni nada, era solo por dejar constancia del tipo de seres con los que compartimos especie.
