Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Vale, a ver, os cuento. Estaba de cháchara con una de mis mejores colegas sobre su vida amorosa. La tía no quiere tener muchas citas porque dice que es un rollo y le quita tiempo. Yo soy como su paño de lágrimas, y todo sea dicho me parto con los cotilleos.
La cosa es que estaba super mosca con su última cita y le pregunto, oye, ¿y tú qué buscas en un tío realmente para rechazarlos a todos? Y me suelta: que gane más de xxxxx pavos al año, que no tenga hijos, que nunca se haya casado, que mida más de 1,80 y que esté en su franja de edad.
Le digo, oye, que me parece de puta madre, pero ahora vienen las mates. Le enseño una calculadora del amor que encontré en una web (si queréis os paso url es muy gracioso) y resulta que solo el 0,02% de los tíos cumplen eso. Hasta ahí se reía, pero luego le dije: «El otro problemón es que tíos así tienen más donde elegir que una madre soltera de 37 con un crio de 8 y un ex que es un grano en el culo». No lo dije pa mal, solo es que ella pide mucho pero a veces no es consciente de lo que ella aporta, que tambien hay que tenerlo en cuenta

Y ahí le cambió la cara. En ese momento no me dijo nada pero desde entonces no me responde.
En fin, creo que no soy la mala de la peli, ella sabe que yo soy bruta pero sincera, y quiero lo mejor para ella. Otra amiga me dijo que igual había sido un poco brusca. ¿Había una forma más suave de decirlo? Probablemente, pero a veces siento que si no soy directa sigue viviendo en yupi.
Creo que no sé ser esa amiga que te dice lo que quieres oir, ¿soy tan mala amiga?