Muy buenas tardes. Os veo muy habitualmente y es el momento de que yo cuente por aquí algo que me ha pasado y que puede no parecer excesivamente grave, pero me ha dado que pensar.
Llevo con mi novio aproximadamente dos años y medio y tenemos planes de continuar juntos: boda, hijos y todas esas cosas. Pues bien, hace poco nos hemos ido a vivir juntos y no nos va mal, pero sí que veo que yo estoy mucho más implicada en lo que es la organización y las tareas de la casa que él.
Soy siempre la que gestiona qué vamos a comer, la que cocina, la que dice de limpiar, la que dice de poner la lavadora, la que ve cuándo se tienen que hacer las cosas, y él se deja un poco. No es cierto que no me ayude absolutamente nada, pero es verdad que tengo que estar detrás de él absolutamente para todo, y eso llega un momento en el que cansa y en el que me gustaría ver por su parte mucha más funcionalidad.
Tenía que llegar el día en el que yo me pusiera mala, o en el que tuviéramos un hijo y tuviera que delegar de verdad responsabilidad en él, y no solamente delegar, sino que las cosas salieran directamente de él para hacerlas. Y me ha decepcionado.
Este pasado fin de semana estuve con un virus estomacal malísimo, con mucha fiebre, y apenas me podía mover del sofá. Pues bien, es cierto que no tenía ningún hambre, pero él sí que tiene que comer y que hacer sus cosas, ¿no?
Pues no movió ni una silla de un lado a otro: solamente pidió comida a domicilio cuando tenía hambre. No se molestó en cocinar absolutamente nada ni en recoger la casa, y yo cada vez estaba más nerviosa por el desorden que veía a mi alrededor.
No me gustan estas cosas. Parece que es la casa de su madre y no lo entiende. Lo he hablado con él muchas veces y siempre salimos de pelea porque no quiere escucharme.
Estoy cansada de decirle que yo no soy su madre ni llevo la casa sola; que, aunque sea mía, aquí vivimos los dos y él no tiene que “ayudar”: tiene también que ocuparse. Porque, ¿qué pasaría si tenemos un niño y yo me pongo mala?
Ni estando enferma dos días, que fue lo que me duró el virus, fue capaz de ser un adulto funcional que cocine, limpie y ordene lo mínimo. Y eso, la verdad, me preocupó, porque a la hora de compromisos más serios, o de que yo me ponga mala más días, o de que tengamos un hijo, ¿quién se va a hacer cargo de todo cuando yo no esté disponible?
Es algo que me preocupa, y le quiero mucho y no quiero dejarle por algo así, pero es que hablándolo siempre terminamos de pelea, y cuando llega un momento difícil me veo la casa llena de desorden y bandejas de comidas a domicilio.
