Hola, no suelo escribir pero tu historia me ha animado porque he pasado por algo parecido. Me sabe mal decir cosas negativas del colectivo médico (y más ahora), además que puedo decir que lo conozco bien porque tengo familia que trabaja en el hospital y he crecido con sus historias de todo tipo, pero mira, hay de todo en la viña del señor, te toparás con gente más profesional que otra al igual que en todos los trabajos y sectores.
Lo primero, felicitarte. Lo segundo, animarte a que tires para adelante y no te comas la cabeza, te lo digo de corazón: te resumo mi experiencia por si te ayuda a ti o a alguna lectora que esté pasando por lo algo similar.
Me operé hace 10 años (para todo el profesional que me atendió era evidente que mejoraría mi calidad de vida) y me pasó lo mismo que a ti, pesaba 80kg y el cirujano me dijo era obesa y que no me podía operar así, que era peligrosísimo, que tenía que perder como 20 kilos y que tenía unos meses para hacerlo. Volví a la consulta en el plazo, y luego otra vez, y otra vez… En resumen, cada vez que iba a la consulta me ponía una excusa para retrasarlo y casi siempre era porque me sobraban 5, 2, 1 kilos hasta que acabé con un trastorno de la alimentación de la leche por el ansia de perder el peso ideal para poder pasar por quirófano. Después de años y corroborar con informes de otros médicos que mejoraría mi calidad de vida (porque como he leído en otro comentario, también tengo una madre coraje que no paró de insistir, aunque no supo hasta después lo de mi bulimia y demás porque yo no quería que nada me impidiese la intervención), llegó el momento y estaba tan FELIZ que ni nervios, ni miedo al dolor, ni nada, pero también sin hacer preguntas por miedo a que me echaran para atrás de nuevo (tal era el respeto que le tenía al médico), sin conocer bien las secuelas, sin tener ni voz ni voto en el tipo de intervención ni otras decisiones en las que se me podía (y debía) haber consultado.
¿Merece la pena? SÍ y SÍ, por supuesto. La mala secuela que me ha quedado, más allá de la propia operación (las cicatrices me dan igual, pero en un pecho he perdido sensibilidad, tengo queloide y en teoría me dejó piel sobrante para reajustarlo después y nunca lo quiso hacer, así que tengo un poco pellejillo, en fin), son los trastornos alimentarios con los que aún tengo que lidiar desde este proceso, por esa prisa y esa frivolidad del tipo «pierde 10 kilos en 2 meses y te opero» para luego no hacerlo y así durante 7 años (desde los 18 a los 25).
Obviamente entrar en quirófano es un riesgo y con sobrepeso aumenta, pero 80 kilos no son 200 y desde luego hay que intentar entrar en la mejor forma posible. Sin embargo, me atrevo a decir por mi experiencia que hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de mandar a alguien perder peso como si fuera tan fácil sin saber si hay problemas detrás o los puede acarrear, porque en definitiva, lo que queremos es tener más salud, no fastidiárnosla.
Es un proceso largo con muchos baches en el camino, pero no tires la toalla porque te va a cambiar la vida para mejor, las que lo padecemos sabemos que no es por estética ni es un capricho; Yo no supe plantarme ante las exigencias irreales, las cancelaciones y la agónica espera porque era muy joven, al final tampoco quiero echar pestes del médico que me acabó operando que era lo que quería, pero esa presión feroz para bajar de peso rápido sin ningún tipo de ayuda ni orientación médica me hizo polvo.
Te deseo muchísima suerte y que salga todo bien, ya verás como sí. Un abrazo muy fuerte.