Buenos días, chicas.
pues eso. Mi abuela de 87 años siempre ha sido una mujer muy independiente y desde que enviudó hace 15 años vive sola en un pueblo muy apartado, en la casa familiar de siempre. Hablamos de una casa de pueblo vieja, en un sitio muy apartado al lado del monte donde casi ya no quedan vecinos, y nadie de la familia vive siquiera cerca. Claro, imagináos la situación: cuanto mayor es mi abuela, más miedo pasamos si en algún momento no nos coge el teléfono, lo que suele ocurrir ya que cada vez está más despistada. Añadamos que tiene un carácter bastante difícil, no se deja ayudar y la casa está hecha un auténtico desastre; solo os digo que no tiene ni ducha, que hay tablones de la casa en el piso de arriba roídos por la carcoma y todo esto por no hablar del desorden que hay. Mi abuela lo acumula todo, absolutamente todo, no es capaz de tirar gran cosa y a veces pienso que en ese sentido sí que es mejor que viva en un sitio apartado donde al menos no tiene acceso a la basura de otros, porque si no estoy segura de que la cogería para guardarla.

En los últimos años lo que ha desarrollado es una obsesión que me preocupa especialmente y es una dependencia hacia los gatos ‘callejeros’ que rondan por la casa terrible. Aparecen camadas de gatos cada cierto tiempo en su casa, gatos que nunca llegan a ser de ella porque están semisalvajes pero ella se desvive por darles de comer; sufre como una condenada si alguno se da el piro y en los últimos tiempos hasta son la causa de que no quiera que nadie vaya por allí. Lo último ha sido que al decirle que nos íbamos a pasar mi pareja y yo con nuestro perrete unos días al pueblo (ni siquiera a su casa, sino a otra de la familia que está en mejores condiciones pero, no me preguntéis por qué, ni ella quiere irse ni mis tíos ni mis padres quieren que vaya), me ha prohibido ir, literalmente, con mil excusas peregrinas que indican que se le va mogollón la pinza (me ha llegado hasta a decir que cree que tiene COVID y que si vamos la vamos a ingresar y entonces los gatos se mueren), en realidad claramente es que no quiere que le espantemos los gatos.
Pues todo esto y más se lo comento a diario a mis tíos y a mis padres y a NADIE le puto importa. Siempre responden con un «ya sabes cómo es», justifican que está un poco pasada por su edad y fin de la conversación. A mi no me parecen condiciones para que viva una señora nonagenaria y tengo miedo de que cualquier día pase algo, además esa tendencia a aislarse me preocupa mucho, además en esta situación en que no es que ella viva precisamente en un sitio accesible: cualquiera de nosotros está a, al menos, 45 minutos en coche de donde ella malvive. Pues la cosa es que me da la impresión de que la loca soy yo porque todo el mundo le quita hierro y… no se qué hacer.
Un abrazote.