Hola bella,
Cuando mi abuela llevaba unos 3 años fallecida, a mí abuelo le pasó algo parecido. Le falló el riñón y le dijeron que tenía que hacerse diálisis 3 días a la semana. Al principio se negó en rotundo y yo no daba crédito (además le había acompañado yo al médico el día que se lo anunciaron), pero no sabemos bien por qué, al final cambió de opinión. Al final, el tratamiento le daba vida pero no solo en el sentido literal, sino que se empezó a llevar súper bien con el resto de pacientes, medicxs y enfermerxs y creo que era un poco su entretenimiento semanal ( les hacía manualidades en casa que luego colgaban en el hospital, «discutía» de fútbol con el compi de la cama de al lado, etc). Pero otra realidad tb es que cada día que volvía de diálisis, volvía reventado a casa, había q hacerle la cena y acostarle porque no se valía; vio fallecer a gente a la que había cogido cariño,etc. Hay que asumir que son tratamientos duros y que quitan mucha energía en los ultimos años de vida de una persona. Piensa que una persona de 91 años no tiene la misma perspectiva de la muerte ( ni de la vida) que una persona joven. Creo que la naturaleza nos prepara magistralmente para nuestro propio final. Sé que es duro, pero creo que debes respetar/asumir cualquiera decisión que tome. Seguro que ya ha tenido una vida súper feliz durante todos estos daños y él está más que satisfecho. Otra opción, es ayudarle a transitar «el miedo» ante un tratamiento desconocido, pero si finalmente toma la decisión de no someterse al tratamiento, creo que tendréis que darle mucho amor y centraros en que es su decisión ( y perfectamente licita) y la vida plena que ha tenido hasta que él lo ha decidido ❤️