Todos los sentimientos son válidos, el de tu amiga que se siente mal y el vuestro, que os moleste su malestar también es licito. La infertilidad es un proceso muy complicado, solitario y triste. No es solitario porque no quieras que tus amigas te ayuden, es que realmente sientes que nadie te puede comprender. No estás en el bucle con tu monotema, es que realmente tu vida empieza a girar en un compás de visitas médicas, medicaciones, efectos secundarios, culpa, malestar, decepciones, duelos… Un sinfin de situaciones e incertidumbres incómodas que te toca transitar. Y como todos tus duelos, tienen su proceso. No es culpa de nadie que tus amigas se embaracen y tú no, por supuestísimo, tampoco es envida porque amas a tus amigas y amarás a sus hijos pero es inevitable que sus embarazos sean el recordatorio de tus duelos, porque aunque tus bebés no lleguen a desarrollarse y no nazcan, estás viviendo duelos solapados uno tras otro mientras luchas por seguir llevando «una vida normal». Acompañar en la desgracia es una tarea difícil, pero igual ella solo necesita saber que estáis ahí y que respetéis que no quiera quedar, está lidiando sus batallas y es posible que no tenga la energía ni la paciencia de socializar.