Tengo una amiga desde hace un par de años que de repente se ha vuelto gilipollas.
No se le puede decir ni decir ni preguntar nada. Lo toma todo a mal y yo ya no sé qué hablar o que no, porque la verdad no es que las preguntas que le hago sean por cotillear sino por pura charleta.
Yo siempre he sido así y ella pues nunca ha reaccionado mal, pero el otro día le pregunté que donde comía hoy y tras un resoplido enorme, me ha dicho que soy una puta señora preguntona y que si no estoy hasta el coño de preguntarle todos los días dónde come. Yo me quedé muerta.
Pues desde esa me salta con lo que doy una vieja con cada pregunta tipo que por qué ha salido tan tarde hoy de trabajar, que por qué no ha ido al gimnasio o si le pregunto si su pareja todavía sigue sin trabajo o chorradas así.
¿Creéis que debería ponerle distancia?