No sé por donde empezar para dar contexto a este mogollón. Mi «mejor amiga» desde hace 20 años se embarazó justo cuando terminamos la preparatoria, tuvo una preciosa hija y en ese momento me volví tía. Mi amiga se separó del padre de la chiquita por abuso de drogas y decidió criar a su hija como madre soltera. Pasaron 6 años y decidió casarse con un chico que conocía desde la infancia, lo cual no parecía nada extraño ya que él siempre estuvo enamorado de ella. Con él tuvo dos hijos más y así pasaron 10 años juntos, con «algunos problemas», como ella mencionaba.
Un día mi sobrina (la mayor) se armó de valor para confesar que su padrastro (esposo de mi amiga) llevaba 8 años abusando de ella sexualmente. No entraré en detalles, la historia es por demás devastadora. Mi amiga enseguida creyó en su hija y se separó de esta persona.
Por mi parte, decidí apoyarla cubriendo los gastos de un abogado para llevar la demanda y de la asistencia psicológica para mi sobrina.

Dentro de lo que cabe, las cosas iban marchando, no puedo decir que bien porque sería una frivolidad, habían muchos días difíciles y dolorosos, pero mi amiga se concentró en sus hijos y poco a poco recuperaban la calma como familia.
Al paso de 3 meses, ella decidió salir con un chico y las cosas se aceleraron demasiado y comenzó a dejar a sus hijos de lado, dejándolos solos los fines de semana, faltando a dormir, a sus obligaciones y al trabajo, ademas todas las convivencias con sus hijos lo incluyen a él, y para acabar, ambos beben en exceso.
Esta situación ha provocado un retroceso en el proceso de mi sobrina y su salud mental ha ido en decremento. Mi amiga está enterada de la situación, ya que la psicóloga le ha dado retroalimentación y ha intentado llegar a acuerdos con respecto a la dinámica con su nueva pareja, pero al parecer estos intentos han sido en vano.
Mi sobrina ha intentado suicidarse 3 veces, en la última vez se lo confesó a su mamá y ella decidió golpearla y correrla de la casa, alegando que se «mete en su vida y la está enfermando con su forma de ser».
En estos momentos ella está bajo el resguardo de sus abuelos y al parecer un poco más tranquila. Por mi parte sigue teniendo todo el apoyo y estamos en proceso de incluir a un psiquiatra. Todo ha sido muy lento porque, al no ser su tutora, tengo que llevar la situación con mucho respeto y cuidado.
Pero en cuanto a mi amiga, he llegado al límite, no puedo seguir apoyando a una persona que no tiene cabeza ni corazón. Ojalá alguien me pueda orientar en cuál seria la mejor forma de actuar. Gracias.