Hola!! Trabajo para la Xunta desde hace bastante tiempo. La compañera que tenía antes era un sueño, pero se ha prejubilado y ha llegado otra que… ¡os cuento!
Al inicio, bien, sin más. Un año después, hemos cogido cierta confianza tras los cafés y algún día que hemos quedado para almorzar. A veces nos WhatsAppeamos, sobre todo ella me escribe, conoce a poca gente aquí y yo le respondo.
En los últimos tiempos me siento cansada de ella. Es la típica persona que se ha leído todos los libros, conoce todos los destinos turísticos por la zona y más allá, sabe de todas las carreras, es la que más entiende de rutinas deportivas para cuidarse. Se pasa el día dándome consejos no pedidos hasta de lo que me queda por venir con mi hija, que ahora comienza la universidad (ella no es madre).
No es un comportamiento puntual, es a diario. He intentado hacerle ver que igual todo no lo sabe, o que yo pienso diferente en algún asunto y ella habla por encima así que me callo y retomo cuando acaba su disertación, pero es tan vehemente que vuelve a la carga reiterando una y otra vez lo mismo. Para más inri, solemos tener puntos de vista distintos en cuanto a política, por ejemplo, y al final siempre queda el suyo. Empiezo a pensar que eso le hace sentirse superior y de ahí lo de darme consejos como si fuese tonta, presuponiendo que no sé o no tengo opinión propia en muchos temas, solo porque no doy la brasa que ella.
Si fuese una amiga de la calle ya habría retirado mi amistad de ahí, el problema es que se sienta a mí lado en el trabajo y somos parte de un equipo de 4, en constante colaboración. No quiero crear mal ambiente, pero a la vez deseo dar con la forma de sentirme menos avasallada sin tener que decirle directamente lo que hace, creo que no lo tomaría bien y eso no me interesa de cara al trabajo.
A ver si se os ocurre algo que me haga más llevadera la situación, lo malo no es que ella sea como quiera, es que me trate como a una inferior y tergiverse las cosas para tener razón siempre y acabar imponiendo su criterio. Creo que no sabe relacionarse de otro modo que no sea sintiéndose superior a la media.
Agur!
Una vasca en Pontevedra.