Buenas noches, bonitas. Os suelto mi dramón.
Hace unas semanas que mi ex mi dejó porque decía que no podías más. Tenía muchas inseguridades que aplicaba sobre mí, todo lo bueno lo veía al revés, y también era como si todo lo malo que le había pasado desde que empezamos hubiera sido culpa mía, como si yo fuera una bruja que podía torcer todo, vamos. Fue horrible pero entendí que en una situación como la que él estaba viviendo bastante que no se hubiera arrancado la cabeza, era muy dura, entendí que por su forma de afrontar las cosas necesitara desconectar de todo hasta de mí, por mucho que me doliera. Yo en su lugar la verdad es que me habría deprimido y aislado de todos porque es demasiado bestia lo que le pasó y me conozco.
El caso es que desde entonces no hemos dejado de hablar ni un solo día. Nos hemos visto algunas veces y de primeras es muy frío conmigo pero acabamos abrazados siempre. Nada de besos ni eso, pero siempre abrazaditos. Me cuenta su vida, me enseña cosas, si me encuentro mal me invita a su casa. Nos cuidamos y ya veo absurdo estar separados pero si intento sacar el tema, se enfada.
Si me paso mucho sin contestar, pero cuando digo mucho es mucho mucho, porque lo estoy pasando mal con otros asuntos y no cojo el móvil, se preocupa, me escribe, me llama, dice de verme. Se ablanda mucho. Ayer por la noche mismo tenía 3 llamadas suyas y mensajes, que se estaba preocupando y agobiando, cuando le hablé me dijo que se sentía fatal, que no podía verme pasarlo mal y que quería estar. Que sabía que había sido un capullo, sobretodo últimamente y no sabía qué hacer.
Le dije que era muy simple, estar a mi lado si tantísimo se preocupa, de verdad que estamos llevando peor el estar separados y hablar y preocuparnos con límites que estando juntos y ahí ya cambió de nuevo el chip. La cagué en fin.
Hoy como he dicho antes nos hemos visto un par de horas. De primeras estaba frío, me preguntaba y me contestaba lo justo. A la nada se ha puesto a enseñarme compras de navidad, me ha pedido que le pida una cosa, como yo estaba cansada nos hemos ido a la cama. Está demasiado atento todo el tiempo a lo que necesito, a mis caras, a hacerme reír. Un buen rato viendo una peli, riéndonos comentándola y lo abrazaba por debajo de la bata, que estaba sin ropa. De primeras no le puedo ni tocar la mano y llega un punto en el que me dice «puedes ponerme la cabecita aquí si quieres». También me ha dicho que ayer me iba a hablar para ir al cine pero que yo no le respondía, que no quiere ir solo. Ha sido nuestro plan favorito siempre, el cine era nuestro sitio. Se ha puesto a intentar adivinar qué le tengo por navidad, sabe que tengo algo porque era un regalo que llevaba mucho tiempo preparar y lo tenía desde octubre, parecía un crío ilusionado y decía «es imposible que me hayas comprado x cosa», porque es lo que más ha pedido siempre… y obviamente es eso. Hemos estado bien hasta que ha sido consciente de que se tenía que ir y se ha vuelto a poner rígido y distante.
Le voy a dar su regalo de reyes porque es algo que yo quise comprarle en su momento pero sé que esta situación se tiene que acabar.
Que si no quiere estar conmigo lo suyo es contacto 0 y ya está pero por otro lado se nota como se fuerza por ser frío, cómo se preocupa por mí y que me echa de menos. Las veces que le he dicho que mejor que dejemos de hablar se pone triste o se acaba la conversación y me vuelve a preguntar cómo estoy, y yo la verdad es que a la mínima que lo veo mal también se me parte el alma.
No sé qué hacer, si dejarle de hablar un tiempo, si tener una última conversación o empezar contacto 0, cosa que ninguno de los dos queremos pero es lo que toca. ¿Algún consejo?
Nunca me ha pasado esto con otras parejas porque nunca llegué a sentir tanto por nadie y esta ruptura me tiene descolocada.