Hola chicas. Jamás me hubiese imaginado pasar por una situación así al igual que tampoco contar mi historia por este foro. Pero la realidad que me está afectando muchísimo, allá voy:
Soy una chica de unos 25 años, graduada en derecho y estudiando para la escala ejecutiva de la policía nacional. Siempre he sido una enamorada del amor, empática, cariñosa, con bondad… Por principios de 2024 me empezó a hablar un chico por instagram, y aunque no lo conocía en persona, me inspiraba confianza al ser su perfil público, a la par de ser bastante admirado por sus seguidores al dedicarse a la rama sanitaria. A mí me encandiló, por lo que vino a mi ciudad y nos vimos.
Me pareció un chico atractivo, culto, elegante, encantador, romántico y pasional. Me volvió loca. Pensé la suerte que había tenido al haber encontrado a mi alma gemela y que me había tocado la lotería. A medida que hablábamos por WhatsApp notaba actitudes extrañas de él, como enfados porque le conté como era mi adolescencia, llena de ligues o que me había cruzado con la madre de un ex la cual me llevaba bien. Estaba tan ensimismada con el enamoramiento que lo dejé pasar. Hasta que después de 3 meses de nuestra primera cita, se le cruzaron los cables y me dejó de manera repentina por salir de fiesta con mis amigas (cuando suelo salir muy poco porque siempre suelo estar estudiando). Se arrepintió a las horas, lo achacó a problemas personales de él y con que había consumido marihuana, fui comprensiva y le di una segunda oportunidad. Esto hizo nada más que empezar…
Siendo sincera con vosotras, apenas me tenía amor propio, y estaba enganchada a esa primera cara de él, dulce, encantador, caballeroso…
Un día por videollamada me dijo que le enseñase las t*tas, que si tanto amor de su vida era no entendía porque no lo hacía. Después de discutir con el me dio la razón en el chantaje emocional que me hizo rozando una actitud de un maltratador. Yo aún no veía la realidad.
Llegó verano, me enfadé con mis padres por movidas familiares y me agarré a él como clavo ardiendo. Cabe decir todo lo que me hizo pasar… celos enfermizos si iba caminado sin él de la mano y hombres me miraban, desprecios con gestos… En el funeral del abuelo de una amiga (que era una situación crítica) salí del coche de donde estaba él sin decir nada y fui a abrazar a mi amiga nada más verla. Otro motivo de pelea porque me bajé del coche sin avisarlo y “dejándolo tirado”, que yo nada más que había estado con peleles y eso no se le hace a él… otra vez porque quise reservar una mesa en el restaurante de mi ciudad, y fui yo la que se lo dije al camarero en vez de él. Otra pelea a voces porque él “había quedado como un beta, y el camarero solo me miraba a mi y a él lo ignoraba”… otra vez me dejó cuando íbamos en el coche, y a las horas se disculpó… siempre que se disculpaba, lloraba y justificaba su forma de ser por su dura infancia (abandono por su padre alcohólico, la madre apenas estaba en casa y también arrastraba problemas…su hermana con intentos de suicidio…) Otro día me la lió por seguir en instagram a un amigo que opinaba de mi que yo era guapa… Tenía la esperanza en que él podría revertir todo ese dolor yendo a terapia como me prometió y estaba haciendo, pero yo no veía resultados… me imploró que cuando viviéramos juntos y el saliera de esa casa las cosas cambiarían y él sería una nueva persona.
No pude con más y lo acabé dejando. Me mudé de ciudad para estudiar mis oposiciones y vi que él, a pesar de que lo habíamos dejado, se mudó a la misma provincia que yo. Con los días, me empecé a comer la cabeza con que no le había dado tiempo para cambiar, que a lo mejor la terapia le hacía ver cosas que hacía mal… me arrepentí, le dije de volver y él accedió.
Fue la primera vez que veía cambios. Correcto cuando se dirigía a mi, cariñoso, comprensivo, empático y 0 celoso… Duró así un tiempo, hasta que empezó a dar coletazos. De nuevo tenía ataques de celos si me tomaba algo con mis compañeros de clase (eran más chicos que chicas) y me la liaba en el coche, no podía irme en el coche de un compañero de clase a la academia, el cual conocía de toda la vida porque “ponía la relación en peligro, le faltaba el respeto y no le daba su lugar como hombre”, se molestaba cuando llamaba a mi tutor por teléfono porque “cometía actitudes extrañas, no debería de hablar con un profesor”, le molestaba que saliese feliz de la academia, le molestaba que admirase a mis profesores, inspectores de policía, sutilmente intentaba convencerme de dejar la oposición e irme a vivir con él (lo cual jamás accedí)
Diréis,¿Porqué no lo mandaste a la mierda en su momento? Pues bueno, porque tenía una adicción bestial que él me había generado a nivel fisiológico por el refuerzo intermitente. El cuerpo habla, y si no lo escuchas, grita, y si sigues sin escucharlo gritará tan fuerte que no te dejará escuchar otra cosa. Eso es lo que me pasaba. Estaba completamente agotada, anulada, mi energía drenada…
Me confesó que aunque diese 200 sesiones más, seguiría pensando como piensa. Yo ya mentalmente quería huir, pero no podía. Sabía que todo iba muy mal. Le pillé conversaciones con otras chicas que no conocía de nada y por supuesto, la culpa era mía por “ocultar la relación”. Yo no ocultaba la relación. Todos los de mi entorno eran conocedores de ello. Pero él seguía en sus trece con que yo era la originaria de eso. Y a los días le pille otra vez conversaciones con uno de sus amigos digiriéndose a mi de una manera muy despectiva, cito textualmente: “ si veo otra mejor o que me de más confianza, pues ya sabes. Pelele y Paganini al mismo tiempo no, paganini si te comportas. Es o entiendes mis normas o las entenderá otra. Ahora mismo no puedo dejarla porque me hace estar focus con mi trabajo y estoy muy enganchado”.
Su reacción fue digna de Oscar. “¿Cómo voy yo a pensar eso? Se lo dije a mi amigo porque no quería quedar como un primgado al volver contigo. No lo pienso realmente, fue en caliente…” Daba la vuelta a la tortilla de manera espectacular. Cuando ya no puede más, le comenté que quería ir a ver a mi familia 1 semana al mes, a lo que él se enfadó mucho, me colgó el teléfono diciéndome que “tengo mas cosas mas importantes que hacer que discutir con una niña que no sabe ni lo que quiere”. Me llamó egoísta y que vivo para mi y descuido a la pareja si me voy 1 vez a la semana a mi ciudad. Que no se vivir en pareja.
“yo no condiciono a nadie, solo se que una pareja prioriza el tiempo con la pareja, claramente no vemos las relaciones en el mismo punto”, “Tú no eres mía, lo demuestras desde que te conocí. No te comportas como una tía con pareja”. “Es que se os olvida que aún quedamos los que decimos lo que pensamos, que parece que ahora solo vale la palabra femenina y si dices algo te tachan de todo”. “Ni te digo lo que tienes que hacer o dejar de hacer, opino como HOMBRE y digo lo que no me gusta como HOMBRE. Que mis formas pueden mejorar, es un hecho, pero nunca me voy a quedar callado y más cuando SOY HOMBRE”. Por supuesto, la mentirosa y manipuladora era yo según él.
Estuve sin hablarle 1 día, porque ya tenía claro al 100% que una persona así jamás me iba a hacer feliz, y que no me merecía nada de eso. Lo dejé. Sus respuestas me dejaron más helada: “No podemos estar juntos, yo quiero tener paz mental y con tu forma de ver la vida (como lo de subirte a coches de desconocidos sabiendo lo que hay y pasándote por el forro mi opinión, va a ser imposible)”, “No quiero una mujer como pareja a la que le hagan favores por sus atributos físicos disfrazado de simpatía y tener que estar pensando que en cualquier momento me va a venir diciendo que fulano intentó algo”. Ipso facto, lo bloqueé de todos lados.
De esto han pasado ya 2 semanas. A medidas que han pasado los días, lo verbalizaba todo a mis amigas y familiares. Ellos no daban crédito, y yo cada vez estoy más afectada de ser consciente por todo lo que he pasado. Jamás me hubiera imaginado vivir algo así. ¿Cómo he podido tolérale que me trataran tan mal y no haberme ido antes?
Me puse en contacto con su ex y me contó la misma historia. Él no me paraba de decir que esta chica era una “celosa, tóxica, y que lo había maltratado”. Por supuesto, la historia era al revés. Hasta me llegó a confesar que estando su madre enferma, él no permitía que fuese a verla, por lo que las últimas navidades ni las pasó con ella y falleció. También me destapó algo que yo ya llevaba oliéndome… su trayectoria profesional, esa que él me contó, era todo mentira. Ni se licenció en la universidad ni estuvo trabajando en el hospital. Fue todo una gran mentira, una ilusión, un fraude. ¿Con quien narices había estado realmente? Es un shock muy fuerte el que ahora tengo. Él no solo me manipuló a mi, sino que construyó toda una vida de mentiras para sostener su personaje. Es una persona realmente peligrosa.
PD: Cabe mencionar que en ese primer encuentro me dijo unas cosas un tanto perturbadoras, pero como estaba tan ilusionada no le di la suficiente importancia. En concreto que de pequeño se le pasó por la cabeza agredir sex*lamente a su hermana bebé y que cuando hacía experimentos bebiendo alcohol, al ser un “canalizador de energía” le entraban los seres de bajo astral y se le pasó por la cabeza matar a su padre y vi*l*r a la novia de este. También que cuando estuvo en los Testigos de Jehová, le decían que “era un ungido, un elegido De Dios”… Muy cristiano, si…
Gracias por leer todo esto! Me imagino vuestras caras porque yo estoy igual de impactada que vosotras
