Tengo un sobrino de cinco años y estoy encantada con él, siempre he querido ser tía, y desde que nació me volqué muchísimo en su cuidado ayudando a mi hermana en todo. Sin embargo, desde hace tiempo, solo puedo verlo en las comidas familiares muy de vez en cuando. A mí me gustaría ver a mi sobrino al menos una vez al mes, mi hermana y yo vivimos a una media hora en coche la una de la otra y a pesar de ello, me comprometo a moverme yo e ir a su casa cuando haga falta. Pero no hay manera, si lo veo una vez cada dos meses aún puedo dar gracias. Parece que ella siempre está ocupada o siempre tiene algo más importante que hacer que quedar conmigo, a pesar de saber las ganas que tengo de ver a mi sobrino.
Tampoco es que ella vea mucho a mis padres, normalmente va a verlos cuando yo trabajo, no coincidimos por turnos, y aunque ellos sí pasan más tiempo con mi sobrino, no coincidimos en horarios. A veces me da pena la distancia que parece haber entre nosotras sin haber tenido nunca ningún problema, cuando éramos pequeñas e incluso con más de veinte años, éramos inseparables. Siempre habíamos tenido cada una su grupo de amigas, pero nosotras éramos la mejor amiga la una de la otra y siempre nos priorizábamos, para contarnos nuestras cosas más íntimas y también para divertirnos.
Entiendo que ahora ella prefiera juntarse con amigas que son también madres o que yo haya podido notar la distancia emocional entre nosotras desde que ha tenido a su hijo, pero yo pongo todo de mi parte para verlos, y ella nunca puede. Además, creo que no soy una tía pesada, me conformo con vernos una vez al mes, pasar ratos bonitos los tres juntos, y disfrutar de tiempo de calidad con ella, pero también con el niño ya que luego crecen rápido, y todo se vuelve más complicado.
He intentado hablar con ella de eso y dice que soy una exagerada, que sí nos vemos, simplemente que puede que con el niño no tenga el tiempo que tenía antes y que eso interfiere en la frecuencia de nuestras quedadas. Pero yo me siento poco priorizada, veo que tiene amigas que ven más a mi sobrino que yo, y luego, la que está siempre al pie del cañón cuando pasa cualquier cosa soy yo, no son sus amigas.
Ya no sé cómo hacerle ver que me siento apartada, que me siento mal porque no me tiene en cuenta y no sé si podría hacer algo para cambiar la situación o resignarme a verla a ella y a su hijo cuando ella quiera. De todas formas, mis padres tampoco se posicionan porque ellos no tienen este problema, solo dicen que son temporadas y que ya habrá otras en las que volveremos a estar tan unidas como antes. Puede que sea así, es más, yo también lo creo, pero todo este tiempo que pase sin vernos es tiempo que no volverá y me perderé los primeros años de la vida de mi sobrino y eso me da pena.
