Ayer mi hijo de 14 años me dijo que no quiere volver a hablar con su abuelo.
Resulta que hace unos meses, mis padres les invitaron a irse con ellos de viaje.
Mi padre siempre ha sido muy «peculiar». Habla muy agresivo para todo, es de insulto fácil. A mi me ha costado mucho siempre, porque no deja de ser mi padre pero es difícil de llevar, a nivel económico siempre ha estado ahí pero a nivel emocional han sido los dos bastante negligentes. Sin embargo, es el único padre que tengo, quiero entender que nos quiere a su manera aunque no sepa expresarlo y pues de alguna forma también le quiero.
Total, que últimamente parece que quería ser mejor abuelo que padre, que se los estaba intentando ganar, insistieron bastante, siempre están celosos de mis suegros que son más abuelos cariñosos y permisivos, y quejándose de que no ven a los nietos y no les quieren (que quizás tendrían que hacerse un poco de autocritica), por lo que los niños dijeron que si, y se fueron tan contentos todos.
Pues cuando volvieron, el mayor me dijo que no quiere volver a ir a ningún sitio con él. Que se la pasó insultando a todo el personal, poniendo pegas por todo, quejándose del dinero que se estaba dejando, de las colas (fueron a un famoso parque temático). Y que, incluso en una de las comidas, el postre no entraba pero no estaba bien indicado y mi hijo quería dejarlo en su sitio para no encarecer más, pero el abuelo no le dejó y en vez de decirle simplemente que lo cogiera que lo pagaba igual, le insultó con un gil. por no querer cogerlo.
A todo ésto, mi hijo es TEA grado 1. Algo que todo el mundo sabe pero ignora deliberadamente, y no entienden que tiene una sensibilidad distinta en muchos aspectos y se lo toma todo muy personal. Alguna vez también la han tenido porque mi padre es bastante racista (típico votante de vox vaya) y alguna vez se ha puesto a echar pestes sobre los «p. moros» cuando mi hijo tiene un muy buen amigo marroquí que vive una zona de muy bajos recursos y nosotros como padres siempre le hemos inculcado empatia y respeto por los demás.
Por lo que se ve, se lo ha tomado bastante a pecho esta vez, y me dice que no quiere volver a hablar con él, y que por él no quiere ir a verlo. Que a la abuela un poco más pero al abuelo ya no le aguanta más.
A mi me da mucha pena porque; aunque yo también difiero muchísimo con ellos – mi madre es un poco más llevadera aunque también tiene lo suyo – y entiendo a mis hijos y que pongan los límites que yo no supe como hija; no dejan de ser mis padres y que no entiendan que no son los niños ni nosotros los que estamos distanciandonos, sino ellos mismos con esas forma de ser, me duele y me deja en una posición muy complicada e incómoda. Las veces que he intentado hacérselo ver somos los malos que no queremos llevar a los niños a verlos y que solo están para hacernos favores y cuidarnos al perro (un par de veces en 14 años), pero a los niños no, que no saben qué nos han hecho y tal.
Mi madre quiere que les lleve a los niños más a menudo, quedarse con ellos en el pueblo alguna semana pero es que son los mismos niños los que no quieren, que para ellos es un castigo por adelantado de algo que no han hecho, y yo me siento fatal. Entiendo que la hace ilusión pero tampoco quiero obligarles ni hacerlos pasar mal porque no se lo merecen, y sus justificaciones son válidas y racionales.
No quiero cortar lazos, pero tampoco sé como afrontarlo más allá de limitarnos a hacer las visitas de rigor de fechas especiales y poco más.
