Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi hijo tiene 8 años y desde hace unos meses no quiere ir con su padre. No es que le haya pasado nada grave ni hay malos tratos ni gritos. Simplemente dice que se aburre. Que cuando está conmigo hacemos planes chulos vamos al cine, cocinamos, jugamos y que con su padre no hacen nada.
Su padre es buena persona pero sí que es cierto que es muy poco activo, y a veces parece que no sabe qué hacer con un niño. Lo lleva a casa de sus padres, ponen la tele, y ya.
Yo intento animarlo, pero cada semana es lo mismo: lloros, excusas. Y me siento fatal porque no sé si debo obligarlo. No quiero que crezca rechazando a su padre, pero tampoco quiero forzarlo a pasar fines de semana que le hacen infeliz.
He intentado hablar con su padre pero se lo toma mal. Dice que lo estoy poniendo en su contra cuando en realidad lo único que intento es que conecten.
No sé si dejar que el tiempo lo arregle o si estoy cometiendo un error al permitir que el niño decida. alguien que me pueda echar un cable?
