Texto enviado por seguidora a [email protected]
Mi hijo siempre ha sido de los que prefieren jugar a cocinitas o dibujar antes que tirarse al barro con una pelota. En el cole se junta sobretodo con niñas porque dice que se lo pasa mejor y a mí me parece lo más normal del mundo pero a su padre le tiene el tema agobiado perdido.
El padre es el típico macho español de furbito, carne y pachangas los domingos con los amigotes y todo lo que se salga de eso ya le parece raro. Que si por qué no juega con otros niños, que si está demasiado pegado a mí, que si no le estoy enseñando a ser más fuerte, que si POR QUÉ LLEVA UNA CAMISETA LILA.Estas cosas ya no me sorprenden, por eso me separé de él, porque vive en 1980 y yo no.
Pero ahora cada vez que hablamos del crío me suelta comentarios que me molestan, que si lo voy a «amariconar», que si quiero que salga como yo para joderle a él y estoy harta. Mi hijo es feliz, es un niño sensible y le encanta jugar como le da la gana y mientras no le falte el respeto a nadie yo no pienso cortarle las alas solo para que encaje en lo que su padre cree que es ser un hombre.
Si a alguien más le ha pasado algo parecido necesitaría consejos, ya no estoy tranquila sabiendo que el padre puede comerle la cabeza a mi hijo con barbaridades así
