Mi historia y la de muchas.
Buenas tardes, antes de nada os hare una breve introducción para que podáis entender un poco la historia. Soy una chica normal de un pequeño pueblo donde todos conocen a todos, donde todos tienen el poder de opinar sobre la vida de los demás y con ello poder dañar a quien ven más débiles. Tengo 22 años y os voy a contar una historia que lleva junto a mi desde que soy pequeña.
Desde siempre he sido la chica que nunca destacaba por su belleza, ni cuerpo, siempre he destacado por mi esfuerzo y por mi dedicación. Bueno pues desde que tengo 18 he aprendido que realmente debemos de conocer nuestros cuerpos y de sentirnos cómodos con nosotros mismos, es cierto que como personas que somos tenemos momentos de debilidad, tenemos momentos en los que nos sentimos los más desdichados que podamos conocer… en esos momentos tenemos el derecho a enrollarnos en una manta, coger una taza de la bebida que más nos guste y llorar si es necesario para desahogar nuestras frustraciones, pero eso solo eso, no es malo estar mal un tiempo pero si está mal cerrarnos en esa situación demasiado tiempo, sin levantarnos y abordarla como mejor podamos y sobretodo, SIN QUE NOS IMPORTE LO DEMAS.
He de confesar que hace más de dos años que no escribo pero hoy, me siento con fuerza, con ganas de escribir y sobretodo con ganas de contaros algo que estoy ya cansada de callar.
He vivido muchos de mis años engañándome pensando que por pesar 20 kilos menos iba a ser mejor o me querrían más y no es así. Llevo desde los 14 con mi pareja y como todas las parejas hemos pasado por altibajos pero os puedo asegurar que desde que he aceptado mi cuerpo, he aceptado el como soy y he comprendido que mi pareja si me quiere, me querrá con 90 o con 50 kilos, soy feliz, somos más felices.
Y después de todo esto, os contaré el salseo, lo que estabais esperando.
¿Sabéis cuando he comprendido que he de quererme tal y como soy?
Bueno pues después de que muchas fantasías rondaran por mi cabeza, compartí varias de estas con mi pareja y ¿cuál fue mi sorpresa? Empezamos a cumplir poco a poco cada una de ellas, una mamada a un extraño, una paja a un segundo chico, un chico que nos miraba, un trio, otro, y otro, y otro… y ya perdimos la cuenta,
Así llevamos 4 años cada vez más y más sin llegar a una monotonía de pareja nunca, ahí es donde sabemos que solo necesitamos estar ambos contentos, ambos de acuerdo y poco a poco hemos llegado a componer una relación donde ambos somos los mejores amigos, donde nos apoyamos cuando más lo necesitamos y cuando menos también, donde somos los que más nos conocemos incluso sexualmente hablando y sobretodo donde hemos aprendido mutuamente a querernos a nosotros mismos.
A día de hoy tenemos tal confianza que hemos llegado a cumplir fantasías donde nos estábamos ambos implicados y no sabéis lo que he podido disfrutar.
Con este relato abro la veda para poder contaros todas y cada una de mis fantasías, enseñándoos que por pesar 90 kilos no tenemos que reprimir nuestros pensamientos y que leche, que esto, le pasa a muchas y casi ninguna es capaz de decirlo, que a muchas nos ocurre que nos gusta ser “PUTAS” y nos reprimimos por miedo al rechazo y oye, no sienta nada mal coger un poco de orgullo y soltarlo al pedirle a un tío buenorro que jamás imaginarias tirarte, su número de teléfono.
Y por experiencia, consigues más cuando estás segura de ti misma que cuando tienes una 36…
(Por todas esas GORDIBUENAS que me enseñaron a ser como soy, por todas esas escritoras y lectoras de las que he aprendido a sacar mi lado más salvaje y ser quien quiero sin importarme los demás)
Atentamente: La chica perfectamente imperfecta.