Buenas noches.
Han pasado casi 6 meses desde que escribí la primera parte y mi madre sigue igual, haciéndose la víctima por todo.
Ha estado casi un mes sin dirigirme la palabra porque no le di la razón en un tema de salud. Yo he estudiado una carrera relacionada, pero ella que lo ha oído en la tele sabe más que yo.
El 22 de diciembre me llamó diciendo que estaba super enferma, cansada, con dolores y que vaya hija por no ir a verla (los dolores le empezaron al saber que pasaría la navidad con la familia de mi pareja). Eso sí, el 23 estaba divina, perfecta y sanísima para irse a pasar una semana con mi hermano. Y yo me alegro de que salga y se divierta, de verdad que sí, pero me cansa tanta queja cuando no giramos todos a su alrededor.
Hace dos días le comenté que mi pareja y yo teníamos una reserva para nochevieja en un sitio super chulo de nuestra ciudad. Hoy ya vuelve con el cansancio y las quejas.
Mi novio y yo, medio en broma, tenemos una cena el último finde del año en la que votamos la mejor liada de mi madre. De momento, mi «favorita» es cuando en la boda del hijo de su mejor amiga decidió que era buena idea mezclar su medicación para la tensión con alcohol. Le dió un mareo, no sé cómo leches torció la boca y tuve que llamar a la ambulancia, porque pensábamos que era un ictus. Tras 4 horas en urgencias, nos fuimos a casa con la indicación médica de no mezclar pastillas y alcohol. Según ella le sentó mal la comida, porque ella «controla».
Hace unos meses en una comida familiar bebió bastante otra vez (sigue con las pastillas) y mi novio y yo nos fuimos pronto, antes de que la liara.
Y nada, que aquí estoy esperando qué liada nos hará en 2026.