Me da vergüenza escribir esto pero ahí va me excita más mi marido cuando está cabreado que cuando está dulce.
No es que me gusten los malos tratos ni los gritos pero hay algo en cómo se le tensa la mandíbula, en cómo se mueve con rabia contenida, en cómo me ignora un rato… que me pone a mil.
Lo peor es que hay veces que lo busco. Le suelto una frase pasivo-agresiva solo por ver si se enciende.
Sé que no está bien. Me da hasta vergüenza decírselo además de que si se lo digo quizás luego lo haga queriendo, y no quiero que pase eso. Me gusta cuando se enfada de verdad.
El 99% es un oso amoroso, y cuando es osito le quiero pero no me pone. ¡estoy mal de la chola? jaja