Millones de veces se ha hablado sobre la carga mental que llevamos las mujeres en el hogar, que si el comando de la lavadora, que si programar la conga, que si el teléfono del dentista, la cita del pediatra o comprarle los calzones al marido cuando los tiene llenos de agujeros que él no sabe ni la talla ni la tienda que le gustan…
Nos hemos quejado, protestado y frustrado, pero ellos no entienden que sea para tanto,exageramos, como te vas a cabrear porque te pregunte donde guardas mi desodorante,que tú llevas mejor esas cosas…
Pues esta es una breve historia de venganza para todas:
Tuve a nuestro bebé 20 días antes de lo previsto y todavía no estabamos muy preparados, pero todo fue bien, llegamos a casa al día siguiente y yo me pegué al peque en cama y mi marido asumió el rol de cuidado del hogar. Limpió todo lo limpiable com el primer producto que encontraba, no soy una maniática de la limpieza y el es bastante curioso, asique si usó el producto del baño en los cristales, el de los cristales en la vitro y el de la vitro en el wáter… Por mi genial, el piso relucía y olía aséptico cuando llegaron las familias de visita…
Con el y tema de la ropa, ya me empezó a dar un tic en el ojo al ver como estaba doblada y colocada, pero si total con bebe y con este invierno, con tener dos pijamas limpios y unas bragas…
Lo mejor llegó con la comida, tengo varias intolerancias alimentarias, me manejo bien y como un montón de cosas, pero no sigo la dieta habitual mediterránea. Él está acostumbrado a cocinar alguna cena y cosas rápidas pero no le pidas un guiso de la abuela o una sopa casera…
Los primeros días teniamos tuppers de mamás, después fue a la compra y trajo cuanto en lata/bote o tarro encontó, asique nuestros menus de baseaban en lentejas/garbanzos/judias/menestra de bote y algo en la airfrayer o a la plancha (cuando me vea la nutricionista se retorcerá en su silla, pero en estas primeras semanas, lo importante es sobrevivir).
Según pasaban los días ya noté que empezaba a preguntarme y hoy, que comemos? Lo que quieras mi vida, cualquier cosa. Y que hago de cenar? Lo que veas, una tortillita francesa me sirve…
Al mismo tiempo que yo ya empezaba a querer cocinar para hacerme un buen arroz o unas verduras a la plancha, el quería sentirse útil y seguir cocinando, pero cada vez se estresaba más, hasta que un día, ya enfadado y frustrado, me dijo:
– Es que no me ayudas nada, al menos podrías darme ideas para ver que hago mañana!
-(sentía su enfado, pero por dentro asomaba una sonrisa de placer, y como diría él y cualquiera otro, dije:) lo que quieras mi vida, a mi le da igual.
– pero no puedes decirme que quieres o que mas puefo hacer?
– haz cualquier cosa, no te compliques, lo que encuentres en la cocina.
Sale murmurando mientras cierra la puerta… Me llama para comer, me siento a la mesa
– pues otra vez garbanzos del mercadona… (Dice completamente frustrado)
– muchas gracias cariño (digo mientras los como por 5 vez en 15 días, pero estos me saben diferentes, a malicia, y a placer).
No se acordará dentro de unos meses cuando sea yo la que pregunte, pero me acordaré yo, del día que colapsó por la carga mental de cocinar…
