No sé si estoy exagerando pero necesito desahogarme porque me siento entre la espada y la pared. El caso es que mi mejor amiga de toda la vida la que ha estado en las buenas en las malas y en las peores se casa dentro de dos meses y yo he decidido que no voy a ir a la boda.
Antes de que me lluevan las críticas ella y yo nos conocemos desde el instituto. Siempre ha sido una tía con carácter, eso me encantaba de ella. Era la que daba la cara por las demás, la que se ponía chula si alguien nos decía algo. Pero con el tiempo… no sé. Eso que antes era seguridad ahora lo veo como un control obsesivo hacia su pareja.
Su chico es un sol. Un tío majo, respetuoso que la trata genial. Pero ella se ha convertido en una versión suya que no reconozco: le revisa el móvil, le pregunta a cada rato dónde está, con quién, le organiza la vida entera… y si él le dice que va a tomar algo con un amigo automáticamente se presenta en el bar “por sorpresa”.
Le ha llegado a hacer escenitas en público como gritarle porque le dio like a la foto de una compañera de trabajo. Una vez en un cumple le tiró una copa encima porque se lo había ganado por baboso. Nadie dijo nada. Todos hicieron como si no hubiera pasado. Yo me quedé helada.
Cuando la he intentado hablar con ella me dice que él la provoca, que ella solo está poniendo límites porque él necesita espabilar. Otras veces directamente cambia de tema o se pone a la defensiva y me dice que no me meta.
Y claro ahora viene la boda. Una boda qu, en su Instagram parece la boda real.Y yo no puedo. No puedo ser la amiga que va, sonríe, lanza arroz y se hace fotos sabiendo lo que hay detrás. Me siento fatal pero lo siento aún más si me obligo a hacer algo con lo que no estoy de acuerdo.
Se lo dije. Fui sincera. Le dije que prefería no ir porque me parecía que su relación no era sana y que no quería ser cómplice de algo con lo que no me siento bien. ¿Resultado? Se ha enfadado. Mucho. Dice que la estoy juzgando, que la estoy abandonando en el momento más importante de su vida y que me arrepentiré. Y sinceramente, no sé si me arrepiento o si me siento liberada.
¿Tan rara soy por pensar que si fuera al revés (un tío que controla, grita y humilla a su novia), no habría dudas de que es una relación tóxica? ¿Tan mal estoy por plantarme?
No sé. Os leo.
