Hace tiempo le comenté a mi mejor amigo y a mi familia que me había decidido a ser madre soltera. Tengo 39 años y a estas alturas no creo que vaya a encontrar al hombre de mi vida y que me dé tiempo de crear una familia. Mi amigo me apoyó muchísimo e incluso intercedió con mis padres porque ellos decían que era una locura criar a un hijo sola y que si me pasaba algo, ellos ya estarían muy mayores para hacerse cargo de mi hijo o hija.
Tras hablar con ellos, él les medio convenció pero aún no acababan de aceptarlo. Hace una semana me llamó para quedar y me hizo una propuesta que me ha dejado flipando: donarme su esperma y criar a este hijo o hija como si fuéramos padres separados pero que nos llevamos genial. El bebé viviría conmigo pero le registraríamos a nombre de los dos. De esa manera el bebé tendría dos progenitores, estaría en contacto con ambos y estaríamos todos más tranquilos.
Mis padres, después de asumir la noticia, están de acuerdo, por supuesto han dicho que les encantaría que nos casáramos pero sabiendo que él es el padre, se quedan muy tranquilos porque es un tío genial y seguro que será un buen padre. Así, él también cumple el sueño de ser padre y todos contentos. ¡Siento que me ha tocado la lotería!
