Recuerdo sentirme atraída por mujeres desde muy joven, pero nunca tomé la decisión de liarme con alguna hasta bien entrados los 20. En aquella época universitaria, el alcohol, las nuevas amistades y el querer probar cosas nuevas me sirvieron de excusa, ya que yo misma por miedos y prejuicios me negaba esa atracción, para enrollarme con alguna chica. Sin embargo, esto no dio pie a que siguiera relacionandome con mujeres porque inicié dos relaciones serias con chicos.
La última se rompió recientemente por razones que por discreción no voy a relatar, pero fruto de esa relación tengo un hijo, mi mayor felicidad y orgullo. Resulta que en mi proceso de disfrutar de la soltería de nuevo, aunque también en mi proceso de sanación y relación conmigo misma, aparece una mujer a romperme los esquemas.
Todo empezó mediante bromitas, un día quedamos y ya llevamos un mes viéndonos prácticamente todos los días. Siendo sincera, siempre le dije que no estaba emocionalmente disponible para una relación y ella me dijo lo mismo porque también había roto recientemente con su ex. Sin embargo y a pesar del poco tiempo, me estoy dando cuenta de que me gusta mucho y de que he sentido nuevas formas de sentir mariposas con ella. No sé si os pasa lo mismo, pero he sentido q que con el paso del tiempo, la madurez y la experiencia vital, esas mariposas de iban apagando. Pero con ella he podido sentir de nuevo esas sensaciones aunque de otra manera.
Pues bien. A partir de los 22 o 23 comencé a declararme bisexual, aunque mis padres se lo tomaban a broma o como un acto de rebeldía para provocarles. Soy la hermana mayor y en su momento pude encajar en lo que se viene a definir como ‘hija modelo’, pero eso empezó a cambiar y me volví una rebelde más. Desde hace varios años no permito que mis padres ni nadie me digan cómo tengo que vivir mi vida, pero debido a la separación me he tenido que volver a casa y aceptar normas con las que no estoy de acuerdo. Pero vamos al problema.

Hace unas noches estaba con esta chica, mi hermana (22 años) y unas amigas tomando unas cervezas por fuera de casa sentadas en la acera. Mi hermano pequeño (9 años) me vio dándole un beso mientras nos vigilaba desde la ventana de su habitación y corrió a contárselo a mis padres. Mis padres me echaron el broncote del siglo porque «tú puedes hacer lo que quieras, pero por fuera de mi casa no, mi casa la respetas». Esto es lo típico de «Apoyamos al colectivo, pero ¿mi niña bollera?»… Mi madre incluso le envío un mensaje a la chica y la amenazó. Cabe destacar que esta chica tenía más confianza y relación con mi madre (se conocen desde hace 3 o 4 años por amigos en común e incluso una vez durmió en casa de mis padres para no tener que coger el coche borracha) que conmigo, hasta el momento. Pero eso no sirvió de nada, ya que a parte de la amenaza, a mí me han prohibido verla fuera de casa y me tienen amargada con el tema. Primero, no puedo hablar de ella como he hecho cuando he conocido a chicos. Segundo, le di el regalo de cumpleaños que ella preparó a mi madre, a pesar de su problema, y mi madre actuó como una descerebrada. Mediante mi padre me mandó a decir que «no creas que porque haya hecho regalo o no va a ir a la celebración del cumpleaños».
Necesitaba contarlo porque el problema que tienen mis padres ya sé cuál es y tiene nombre, pero me estalla la cabeza. Primero, porque mi hermana menor vivió en casa durante dos años con su novio trans y mi madre lo aceptó de maravilla. Segundo, porque de la boca de mi madre llegaron a salir comentarios tipo «esta chica va a ser mi nuera porque va a ser novia de *inserte nombre de hermana pequeña xD*». En fin, no sé si mi madre es homofóbica o solo tiene un problema conmigo porque al parecer la deshonra y la vergüenza a esta casa la traje yo.
Sé que es su casa, sus valores e ideas, pero no entiendo porque con mi hermana no hubo problemas y conmigo sí. Estoy deseando encontrar trabajo y largarme de aquí a vivir como a mí me dé la gana, pero me toca esperar.
¿Qué haríais vosotras en mí situación?