He escrito en otras ocasiones en este blog, pero creo que hoy voy a escribir el post más duro de todos.
Mi novio (bueno, ahora no sé si es mi novio) me ha sido infiel cuando solo llevábamos 5 meses de relación.
Tal y como lo escribo ahí, lo primero que pensarás es: mándalo a la mierda, pero todo tiene sus claros y sus negros y este capítulo es uno más de ellos.
Cuando empezamos nuestras vacaciones de verano mi pareja fue a una casa rural con sus amigos y yo me fui al extranjero a visitar a un amigo de la universidad. Antes de comenzar nuestros respectivos viajes pasamos tres días juntos, como lapitas felices y difundiendo nuestro amor a todo sitio al que íbamos.
Durante esa semana en la que nuestro viajes nos mantuvieron separados a penas había comunicación entre nosotros (el nunca ha sido de hablar por WhatsApp) ya que ambos queríamos disfrutar de nuestros viajes y todo se basó en “¿Qué tal el día?”.
A medida que iban pasando los días esos mensajes se convirtieron cada vez en comunicaciones más frías, algo que a mi ya me estaba preocupando bastante. Pero simplemente pensé que ya estaba cansado de tanta casa rural y que no tenia ánimos ya.

Lo fuerte viene ahora. Después de nuestras vacaciones por separado teníamos planeado ir al pueblo de mi familia para que él les conociese, os juro que me hacía más ilusión esa parte de mis vacaciones que incluso viajar al extranjero.
Por cosas de la vida yo pude adelantar el viaje y decidí ir unos días antes a visitar a mi familia y que él llegase después. Se lo comenté y se quedó un poco frío me dijo que entonces no íbamos a coincidir en Madrid y que ya nos veríamos en el pueblo.
El mismo día y en el mismo tren que me llevaba al pueblo me llamo por teléfono, en esa conversación que estaba deseando verle a lo que él me contestó: “Ah ¿Si? Esta semana ha sido muy intensa pero bueno, sí, yo también tengo ganas de verte”. En ese momento se dispararon todas mis alarmas.
Total que después de pensarlo mucho y con el miedo de convertirme en una novia tóxica decidí llamarle por teléfono, decirme que esa frase me había preocupado y preguntarle si todo estaba bien, ya que iba a venir a conocer a mi familia y claro, eso para mi era muy importante. Me respondió que no me preocupase, que todo ataba bien, que seguramente hubiese sacado esa frase de contexto y que tenía muchas ganas de venir. Total que al día siguiente llegó al pueblo.
Los tres primeros días fueron alucinantes, se llevó genial con mi familia y con mis amigos, todo el mundo me decía que era un chico 10 y me veían tan enamorada y feliz que estaban felices solo con mirarnos.
Pero yo seguía con la mosca detrás de la oreja y en el momento en el que estuvimos a solas me tuve que preguntar entre broma y broma si me había sido infiel, él me dijo que me dejase de tonterías y decidí aparcar ese tema porque me ataba convirtiendo en una novia tóxica.
En el tercer día de nuestra visita al pueblo decidimos salir con unos amigos y una cosa llevo a la otra y nos pusimos como las grecas.
Total que volviendo a casa me dijo que necesitaba hablar conmigo y nos sentamos en un banco frente a mi casa, empezó a llorar y yo pensaba que me iba a pedir perdón por la tremenda borrachera que llevaba, pero no fue así: me confesó que en una de las fiestas de la casa rural se había acostado con una amiga suya. En ese momento sentí como mi corazón se rompió en mil pedazos.
Me dieron varios ataque de ansiedad y el intento explicármelo entre lagrimones y los efectos del alcohol, yo aún no podía creérmelo. No quería que mis sospechas se hiciesen realidad.
Estuvimos como dos horas hablando y yo decidí perdonarle en ese momento en caliente, me veía capaz de seguir como si no hubiese pasado nada a pesar del dolor que me estaba haciendo sentir.
El me dijo que no quería perderme, que ahora que ha visto lo que es poder perderme no se imagina una vida sin mi. Que en ese momento estaba agobiado por llevar una relación (soy su primera novia) y que el alcohol le hizo perder todo el sentido común y acostarse con ella. También me dijo que era una persona despreciable que no me merecía tanto dolor y que me merezco a un hombre de verdad que sepa hacerme feliz y que me respete.
Yo estaba en momento de shock y solo preguntaba ¿por qué? Y el solo sabía decirme que no hay por qué, que no era racional en ese momento y que se arrepintió al instante, que quería contármelo antes de ir al pueblo, pero no por teléfono y como había adelantado mi viaje no sabía cómo gestionar todo eso.
Entramos en casa de mis padres y de nuevo ambos nos pusimos muy nerviosos no sabíamos cómo gestionar todo eso ninguno de los dos, y claro con tanto drama pues mis padres se despertaron y se enteraron de todo el cotarro, el drama ya estaba montado.
Mi madre me dijo que fuese yo quien decidiese que quería hacer que ellos iban a aceptar mi decisión, pero yo no podía seguir permitiendo que mis padres estuviesen con el tipo que se había tirado a otra. Él le pidió perdón a mi madre, pero a mi padre no fue capaz de mirarlo a la cara. Así que cogió sus cosas y se fue sin rumbo fijo (algo que me hizo preocuparme bastante)
Leyendo todo esto diréis: menudo gilipolllas mándalo a la mierda, pero como ya he dicho hay claros y oscuros.
Yo tengo 25 años y el tiene 22, este tema es algo que me había preocupado muchiiiisimo ya que me daba miedo su inmadurez y esas cosas pero con el paso del tiempo vi que era todo lo maduro que yo necesitaba en este momento y me hacía taaaaan feliz (era maduro hasta que se emborrachó y se acostó con otra, claro esta).
Hará poco más de un año que yo salí de una relación de malos tratos, al salir de esa relación tenía depresión, ansiedad y estrés emocional. El era consciente de todo esto y la verdad es que no se ha podido portar mejor con este tema.
Antes de conocerle yo ya iba a terapia por el episodio de malos tratos y mi vida estaba genial en ese momento. Pero comenzar una relación con él me hizo sentir que era el hombre que el destino había colocado para que yo fuese realmente feliz.
Me apoyo en todo, me hizo sentir una mujer estupenda, a pesar de haber engordado 20 kilos durante la depresión y yo sentirme fatal conmigo misma.
Me hizo sentir deseada, le gustaba cada estría de mi cuerpo, mis michelines, mi celulitis, nunca me juzgo si tenia bigote o pelos en las piernas, si tenia entrecejo, si tenia granos. Era el primer hombre que he conocido que le gustan las mujeres de verdad. Me hizo sentir que era una tía que estaba buenísima y con él he recuperado toda la confianza que me faltaba para poder volver a tener relaciones secuales satisfactorias, no para de decirme que soy guapísima, que soy interesante, divertida, lista… incluso cuando me ha tenido que limpiar el vomito de la boca en episodios de ansiedad. Bueno que me hizo sentir de la hostia.
La depresión me ha dejado muchos problemas de salud y él ha estado horas y horas de médicos a mi lado, ha venido a mi casa a cuidar de mi cuando yo estaba mala, cuando me han dado bajones… ha respetado todo y ha estado a mi lado en todos esos momentos.
Se ha comido en 5 meses muchos fantasmas del pasado por los malos tratos normalizándolo y dándome ese empujón que necesitaba para salir a flote, os lo juro es un chico 10 que la ha cagado por 15 minutos de un polvo.
Por eso pienso que no lo quiero perder en mi vida, que las risas, el apoyo, el amor y todo eso pesa mucho más que la infidelidad.
Pero soy consciente que solo podré perdonarle si no le guardo rencor y no sé si seré capaz de hacer eso, sé que necesitamos hablar más tranquilos, que se explique bien y que me demuestre mucho.
Pero yo ahora no sé qué hacer me encuentro perdida, quiero buscar una solución y no encuentro ninguna. Estoy triste, enfadada, dolida, avergonzada, pero por otro lado pienso que en la vida se aprende a base de palos y que este batacazo le ha hecho darse cuenta de lo que quiere de verdad y ha aprendido de ello.
Como veis esto no es fácil, pero necesito hablar con otras mujeres para que me ayuden a tener más puntos de vista.