Hola chicas, hoy vengo a hablar de lo cansada que me tiene mi novio, antes de nada, tengo que decir que el tiene un trastorno de ansiedad generalizada diagnosticado desde hace varios años, se está tratando pero aún así es bastante intenso.
Tiene muchísimo miedo a morir (además es sanitario, lo que le hace conocer mucho sobre eso), ahora mismo es una persona ultra fitness porque piensa que le va a dar un ataque al corazón (30 años y sobrepeso, se ve como paciente de riesgo), podéis imaginar como está con el tema del coronavirus, pero bueno, es su vida y lo respeto.
El problema es cuando me toca a mí, yo siempre he tenido sobrepeso, no hago mucho ejercicio porque no me gusta demasiado, pero como bastante bien, solo que me pierden los dulces y de vez en cuando me gusta comer una pizza.
Hay veces que he estado más delgada y más gorda, tampoco es algo que me preocupe, yo me veo bien y soy feliz con mi cuerpo, incluso él ha tenido que reconocer que más o menos kilos no hacen mucha diferencia (tengo la grasa muy compensada jajaja), sin embargo ahora está insoportable.

Él ha estado todo el estado de alarma (y aún sigue) sin dejar de hacer el mismo deporte de cuando iba al gimnasio, se ha comprado unas pesas y se pone en el salón (cosa que me parece estupenda, se ponía con la clase en YouTube cuando yo volvía de trabajar de noche y nunca me he quejado). En mi caso, no he hecho nada, porque trabajo en un geriátrico donde han habido casos y llegaba agotada cada día, obviamente en mis días libres no tenía ganas de nada.
En mi trabajo todo está muy tenso, hay poquísimo personal (porque han tenido la maravillosa idea de despedir a todos los que entreraron por la pandemia) y estamos todos los empleados muy explotados, cada uno debemos hacer el trabajo de dos personas si queremos que funcione y, por si no fuera suficiente, ya ni siquiera nos dan epis (nos dieron una mascarilla de tela cuando no hubo más casos positivos) y los guantes 10 pares al inicio de turno y ala, a apañárselas.
Lógicamente yo estoy agotada física y mentalmente y muchas veces me apetece llegar a casa y comerme algo de chocolate, galletas, helado, hacerme una pizza o pedirme comida para llevar y estoy un poco cansada de que no me deje porque «estamos a dieta» cuando yo nunca he estado de acuerdo en ello.
Y yo sé que todo es por salud, porque otra vez estoy un poco más gorda, pero después de trabajar lo que menos quiero es que me echen la chapa de los riesgos que tiene la obesidad, porque además, yo no soy glotona en sí, me sacio muy pronto y no veo que tiene de malo tener una tableta de chocolate o un paquete de patatas en la despensa para comer un poquito de vez en cuando.
Estoy cansada porque también esto es condicional, si él no está a dieta ya no le importa la salud ni nada (es muy obsesivo, si es fitness, se obsesiona con el ejercicio, cuando es con la comida se puede comer a su padre por los pies y quedarse con hambre) y yo tengo mi propio ritmo.
Además que yo sé que no me voy a morir por tener sobrepeso con menos de 30 años, no como él que todo es un peligro para su salud